¡Ángel de mi Guarda!

Hola queridos hermanos en Cristo, hoy les comparto esta carta que he hecho para mi Comunidad sobre uno de los ángeles que el Señor me regaló para que estuviera conmigo.

La Carta a continuación:

 

Calabozo, 1 de Noviembre de todos los santos, de 2016

Todos Herederos del “servicio del Ángel que custodió a este hombre”.

“…aquellos que Dios juzgue que merecen gozar de la vida venidera y resucitar, sean hombres o mujeres, ya no se casarán,  porque ya no pueden morir. Pues serán como los ángeles, y serán hijos de Dios por haber resucitado.” (Lc 20,35-36)

Más o menos, tres y media de la tarde de un día y de un mes que no recuerdo y en aquellos  años setenta, convulsionados para la Iglesia, revueltos en la Teología, específicamente en la latinoamericana, de confusión para muchas comunidades religiosas; años donde el número de sacerdotes y religiosos abandonaron sus estados de vida y comunidades en busca de un “no sé qué”, que estaba en el Evangelio pero que no brillaba con la Claridad que debe brillar la Palabra de Dios. Tiempos duros y “recios” en palabras de la Abulense, en que la Fuerza del Espíritu Santo soplaba como ráfaga de viento venida de los cuatro puntos cardinales, empujando a la sencillez de vida, al amor siempre Nuevo del Evangelio hacia los más pobres y excluidos. Movimiento hacia la Alabanza y la adoración gozosa y la Vida en el Espíritu. Época de búsqueda; y a la vez, época de pérdida.

Se proclamaba y volvía el rostro a la Vida con el pueblo sencillo, pero se desvaloraba la Vida Comunitaria que da la fuerza al Consagrado para entregar día a día la Vida por aquellos que son la carne sufriente de Cristo. Se necesitaba fuerza para la lucha en medio de estructuras de pecado que oprimían a la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro pueblo y golpeaban duro a quienes se colocaban de su lado para angelizar el Camino hacia la libertad; basta ver el martirologio latinoamericano; sin embargo, se dejaba la Oración, el Sacramento, el rezo de las horas, como si estas “razones del amor”, propias  para ahondar la amistad de quien “les eligió sin mérito propio” (Jn 15,16) eran “pérdida de tiempo”. ¡Y Así la fuerza del amor se debilitaba! Se quería amar sin vivir pegado a la fuente del amor. ¡La abundancia de este amor en el corazón haría que abundara la boca y las manos llenas de misericordia y ternura para otros! “Pues de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 15,18).

Era la Hora en que comenzaba a levantarse un “gigante dormido”, según se decía, el laicado, pero era tanto la pesadez del sueño milenario al que le habían inducido, que hasta hoy gran parte sigue durmiendo. Pero se había comenzado a mover en medio de la aurora que con la confusión que produce la luz y la oscuridad cuando se encuentran en el mismo punto, le era posible tal movimiento. ¡Pero igual que aquella noche-aurora de la pelea de Jacob, la bendición venía!

¡Qué tiempos! ¡Donde se abrazaba la noche y el día! ¡Donde se conjugaba el verbo amar con el verbo luchar! ¡Ambos parecían sinónimos! ¡Qué época! ¡Donde la vida peleaba con la muerte y parecía que la última ganaba! ¡La debilidad se hacía fuerte! ¡Las ideologías se perfilaban triunfadoras y el Evangelio parecía muchas veces escrito por Marx!

Fue esa la marea que arropaba el mar de mi recién entrada adolescencia. Ese era el momento histórico que merodeaba mi incipiente fe como para fortalecerla o para acabar de hundirla para que nunca más se levantara.

Por un lado, el desconocimiento de la fe y de Cristo del que mi madre, muchas  veces hacía frente a mi búsqueda adolescente de aquella luz que ya había comenzado a iluminar áreas de mi existencia. ! Un frente que era motivo de tentación y de tensión! ¡Per de todos me libró el Señor!

Por el otro, mi padre, masón empedernido, espiritista acurrucado por sus culpas en la doctrina de la escuela Magnético espiritual de la Comuna Universal de Joaquín Trincado, completaba la oscura noche. ¡Pobre Padre mío, gustaba de humillarme para arrebatar la fe, que sin darse cuenta se fortalecía en medio de la persecución! ¡Anti jerárquico y anti vida religiosa! ¡Qué terrible era para él la vida de las que llamaba “monjas llenas de un pasado oscuro”!  ¡Cómo si los demás habíamos vivido un presente eterno! Pero yo entendía el mensaje ulterior.

¡Qué tiempos aquellos, en que mis amigos hubieran preferido que permaneciera a su lado, entre las luces que prendían y apagaban de las discotecas de moda y del Rock que se había despuntado en los sesenta y que irradiaba vigor y fuerza en el momento de mis años mozos!

Bien. Y como no voy a hablar de mí ni de la época en que viví, aunque quería dejar claro el contexto que iluminaba mucho más lo que vendría; y  menos hablaré de la teología o eclesiología que me tocó conocer; pero sirva de primer movimiento orquestal a la música que mi alma iba a escuchar y que marcaría para siempre jamás la melodía de mi existencia. Es hora de escuchar completa la Novena sinfonía de Beethoven en su último movimiento que venía del cielo y que un Ángel cantaría en “Re menor” para que juntos  bailáramos música celeste a mis quince años. ¡Pero nunca vi a mi Ángel bailar! ¡Sólo un movimiento corporal cuando Alababa al Rey!

Aquél Ángel, que en medio de todo ese barullo, se le permitió venir para nunca más desaparecer de la vida de este hombre, me animó, en medio de todas mis miserias, servir a Aquel del cual mi Ángel era mensajero y Anuncio. Mi Ángel conjugaba bien  en sí mismo, el sustantivo con el verbo en la misma personalidad. Era enviado y era el Mensajero a la vez. ¡Maravillosa síntesis!

Mi Ángel, en medio del violín que me apasiona, no apareció bañado de luz, ni con aureola. No tenía voz del más allá ni exhibía  un hálito resplandeciente en todo su rostro como para no mirarlo de frente. No me dijo que había sido enviado por alguien para tenderme la mano, ni quién le había enviado. No me informó a qué venía y porque había aparecido en aquellos momentos.

Mi Ángel era sobrio y serio a la vez. Vestía de Blanco pero no refulgente. Cubría su cabeza con un velo como a  punto  de rodar por el suelo y que debía  acomodar en su cabeza casi siempre para que no cayera por lo lacio de su  cabello. Mi Ángel era todo él hecho de carne, y no dejaba ver su alma, por lo menos a primera vista. Había sido formado así. Formado para no sonreír sino lo necesario, para ser cauteloso y prudente casi en extremo. Para no dar confianza a primera vista y menos para dar un abrazo y un beso a quien desconocía hasta ese momento.

Mi Ángel había sido formado para obedecer, para pedir permiso, y para mantener todo en un orden casi enfermizo, para no expresar emociones profundas. ! Pero mi Ángel no mostraba nunca infelicidad! Algo así era mi Ángel. Así lo conocí yo. Así lo amé y lo amo. Algunas de estas características suyas cambiaron con los años, pero, en lo que le identificaba como Ángel y en lo que había recibido de formación, permaneció igual, hasta el último día que me bendijo y me dijo; ¡Adiós, nos vemos en el cielo!

Mi Ángel fue un Verdadero Ángel, hasta el último día que permaneció a mi alcance. Después, pasado un poco de tiempo, descubrí que lo había enviado Dios. Y, sin decírmelo, se hizo evidente a mis ojos, pues amaba estar con Dios. Lo buscaba de mañana y de noche, es más, me enseñó a buscarlo, y a hablar con él. Me animaba a ir a la Cena que Su Hijo hacía cada semana y en su Casa comíamos el Pan que había dejado, asegurándonos que era su Cuerpo. ¡Fueron tantas las veces que le vi hablando con Dios, que lo había “creado por él y para él” (Col 1,16 ) que me gustaba imitarle! Y Yo, hablador y poco amante del silencio en aquellos años, deseaba callar para ver si me hablaba como probablemente le hablaba a él. ¡Pero gustaba también yo de pasar muchos minutos con el Dueño de mi Ángel!

A veces, alguna situación  ponía nervioso y angustiado a mi Ángel. No sé si los años anteriores o quizá el temperamento que le era propio, le habían dejado huellas de nerviosismo, de angustia y de ansiedad en determinadas circunstancias; pero nunca  mi Ángel me maltrató, nunca pagó conmigo cualquier desavenencia que tenía con sus compañero dentro del pequeño “rebaño de ángeles”, con los que convivía. ! Y pensar que le vi tantas veces en este estado! ¡Pero luego se calmaba y volvía la paz! ¡No le vi alguna vez retirando el habla a sus compañeros del “angeloide” donde vivía!  Y nunca me habló mal de ellos, aunque sé que vivía momentos tristes y de desazón producto de la manera en cómo vivía su angelicalidad. O tal vez, resultado de su estado alguna vez nervioso.

Algunas veces mi Ángel en su vuelo de servicio y de visitas y constantes salidas para ir a ejercer su angelicalidad entre los pobres, de los cuales era yo el primero, olvidaba algunas cosas: sus llaves, su cartera, sus libros, entre otras cosas y esto siempre le preocupaba pues creaba en su ambiente juicios y murmuraciones que no cambiaban su servicio. ¡Así me enseñó mi Ángel que en la Comunidad aún de los ángeles, hay diferencias pero que estas no debían ser motivos para mirar atrás! ¡Hoy me doy cuenta qué influencia tan eficaz ejerció mi Ángel en la vida de aquel adolescente que luego decidiría vivir una vida “algo parecida a la suya! ¡Sin embargo cuán lejos de ser Mensajero fiel como él!

Y ¿A qué todo esto?  Hoy he decidido recordar cada detalle de mi Ángel, pues mis años pasan y no quiero que quienes reciben también el abrigo del Ángel, olviden algo de su Origen. Pido perdón a quien lea este escrito y le parezca lleno de detalles. Cuando se está agradecido y se ama, es mi manera de sentir y de pensar, cada detalle del ser amado se aquilata con el correr del tiempo. El tiempo hace resplandecer el brillo de las acciones, por muy pequeñas que hayan sido y vienen a la memoria con un ímpetu que les hace brotar con total libertad.

Quiero dejarme llevar por esa libertad interior y por el  teclado que abierto está en mi ordenador frente a mí para que  cada letra expresándose en solidaridad la una con la otra,  se recreen  para formar una cadena escrita de amor. ¡De amor y agradecimiento a mi Ángel! ¡Y a aquel que es glorificado en sus Ángeles!

La Vida está hecha de pequeños detalles. “Detalles”, sí, detalles, y así era mi Ángel, lleno de detalles. No se le escapaba una solo oportunidad de la vida cotidiana para hacer de observador prolijo. Todo lo medía con su ojo visor y con su corazón despierto para que no se escapara nada de lo que impidiera el orden, ni los seres amados quedaran sin recibir el calor de la ternura detallista de un corazón lleno de misericordia. El orden de mi Ángel aquí significa “belleza”, pulcritud y crecimiento interior. Hasta el último día, cuando hubo de marchar de la tierra venezolana  que tanto  amó, hizo compromiso conmigo de recibir mensual una llamada. Y mi ángel reclamaba ese detalle y nunca olvido a sus noventa y tres años que su hijo había venido al mundo un primero de diciembre. Y no había distancias para él, una sencilla llamada de reclamo y de amor, rompía las distancias y el silencio entre los dos.

Un papel en el suelo…cómo pasar por su lado y no mandarlo  a la papelera. Quizá algunos de mi edad en nuestro barrio,  recuerden por esta costumbre a mi Ángel. Limpiar cada lugar por donde pasaba o estaba mi ángel, se llevaba implícito: ¡todo limpio! ¡Todo en orden! Y no mandaba a nadie a limpiar, se agachaba y él mismo recogía y ordenaba; muchas veces a costa de ensuciar su traje blanco, mientras lo conservó, pues después decidió vestirse como nosotros. ! Pero mirarlo hacer esto, estoy seguro fue un cuadro que quedó en nuestras mentes juveniles! Pues, igual sucedía, si tenía posibilidad  de entrar en nuestras casas, el mismo rito hacía hasta enseñarnos la limpieza como don agradable de la vida diaria.

De ecología no se hablaba en aquellos días; pero le era intolerable una “matica seca”, muriéndose sin agua con sus hojas mustias. Allá iba a atender a aquel ser que embellecía su casa y la Obra que llevaban sus compañeros ángeles adelante. La naturaleza no le era ajena, no es que se embebía con ella; pero la cuidaba y respetaba. Y, por igual, si era una “mascota” que tuvieren en casa o que mirara por donde pasara. ¡Quién habría valorado a mi  Ángel,  como lo hacía mi joven corazón! ¡Hasta cercana su partida, feliz en su última morada disfrutaba de regar algunas “matas”, que le habían  aceptado cuidar.

Vuelto a aquel día que como a las tres y media de aquella tarde cuando me encontré con mi Ángel, mi corazón, más que mi mente, amó aquel  encuentro y lo agradece. Recién llegaba mi Ángel de otros lares de mi país, donde, por lo que luego supe, tuvo otro hijo como yo. Un día cualquiera, anuncié a los otros ángeles, que alguien buscaba a un ángel desconocido para mí. Decía que se llamaba Claudia, Sí, Hna. Claudia. Y aquel hijo, mi hermano, desconocido para mí, en el corto lapso de espera me dejó conocer lo especial que era para él y cuánto le ayudó allá en el Barrio Unión de nuestro Barquisimeto querido. ¡Interesante saber que tenía un hermano, que mi Ángel había cuidado como lo haría conmigo! ¡Entendí que Dios a aquel Ángel que ahora me custodiaba, Dios le daba hijos de sus entrañas para que les cuidara! ¡No sé qué pasó con mi Hermano recién conocido, pero de algo estoy seguro: mi Hermano debe vivir agradecido a nuestro Ángel Custodio, por todo lo que hizo por él. ¡Hoy también uno su silencio elocuente a mi voz para dar Gracias a nuestro Ángel!  ¡Y para dar Gracias especialmente a Dios quien lo envió! Nada mejor que  la Cena donde cada domingo mi Ángel iba conmigo, o yo con él y entonábamos juntos con: “las voces de los hombres y de los ángeles, serafines y querubines y gritábamos, Santo, Santo, Santo, Bendito el que viene…  ¡Bendito mi Ángel que vino en el Nombre del Señor! ¡Y Bendito el Señor que envió a mi Ángel!

Si mi Ángel supiera que escribo esto, y que seguiré escribiendo sobre él, de seguro me diría: “No digas tantas tonterías”. Era la Humildad de mi Ángel la que siempre ocultaba lo que hacía de bueno por los otros. Era la Humildad de mi Ángel la que consideraba “tontería”, lo que tocaba a su hijo amado. Pues debo decir que era su hijo amado. Todos lo veían. Todos lo sentían y alguno lo envidiaba. Pero quedaba oculto por su misma humildad todo lo que de “verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama…en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.”(Filp 4,8), mi Ángel, insistía para mí. ¡Lo que he podido con la Gracia de Dios, lo he tomado! ¡Ojalá agradara a mi Ángel, ojalá la Gloria la Recibiera Aquel, cuyo Ángeles le gritan: “ con fuerte voz: «¡La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero!» Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se inclinaron delante del trono hasta tocar el suelo con la frente, y adoraron a Dios  diciendo: « ¡Amén! La alabanza, la gloria, la sabiduría, la gratitud, el honor, el poder y la fuerza sean dados a nuestro Dios por todos los siglos. ¡Amén!» (Ap. 7,10-11)

¡Mi Ángel ya se encuentra entre ellos gritando! Y les aseguro: esta vida fue su escuela de Alabanza. No le importaba gritar y me enseñó a mí a hacer lo mismo. Gritábamos en un grupo de oración: ¡Gloria a Dios! ¡Tuyo es el poder! ¡Tuya es la Alabanza! ¡Tuyo es el Reino! ¡Tuya es la gloria! Y aunque muchos se rieron, ahora a mi Ángel no le cuesta gritar alabanzas. Aquí en la tierra afinó su garganta, asistió a la escuela de Alabanza y adoración, levantó manos, sus cuerdas vocales vibraron con intensidad, su oído musical, no tan bueno, ahora está totalmente afinado y canta y canta y canta,  Aquí “lavó sus ropas y las  blanqueó en la sangre del Cordero.» Y como los Ángeles del cielo –así está-está delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo. El que está sentado en el trono los protegerá con su presencia.  Ya no sufrirán hambre ni sed, ni los quemará el sol, ni el calor los molestará;  porque el Cordero, que está en medio del trono, será su pastor y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios secará toda lágrima de sus ojos.»(Ap 6,14.17)

¡Todo esto es realidad para mi Ángel, él deseaba tanto volver a su Origen, deseaba abrazar tanto al que tanto la amó, que cuando supe que ya no lo vería en esta tierra, acudí a su papel de mensajero y  le pedí, como un hijo a su Madre, y muy seguro de que lo haría, que hiciera de Ángel en el cielo: que le llevara un Mensaje mío al que le creó: “ Benilde, que así se llamaba mi Ángel en la vida real, Nombre que sigo pronunciando con respeto, con agradecimiento, con amor, con gozo, nombre que viene a mi oración personal y comunitaria, para pedir su ayuda,-dile al Señor cuando lo veas- que le amo, que me llene de su Espíritu Santo para Anunciar el Evangelio, y que esparza mi Comunidad por el mundo-. Y repitió, a mi petición de recordar mis palabras: “le diré que le amas, que te llene de su Espíritu Santo para Anunciar su Palabra y que esparza tu Comunidad por el mundo”. Sí, así mismo- le dije-. Mi Ángel a sus noventa y tres años seguía obediente, lúcida y no dudaba de que seguiría siendo un Ángel mensajero de su hijo amado, allá en el cielo.

Segura estaba de que ella que había confesado a Jesús como el Señor de su vida, alcanzaría, no por méritos propios, la Salvación (Rom 10,9).Hace tres años que mi Ángel goza de la plenitud que predicó, del Amor, que vivió y de la paz que procuraba. Ahora no necesita rezar como lo hacía aquí, pues ahora contempla al Dador cara a Cara. No necesita ir a la Cena donde iba conmigo, pues come cada momento del Pan de la Vida que le alimenta  “y ya no vuelve a tener hambre” (Jn 4,14). Mi Ángel se despidió de mi aquella tarde, tal como la vi, aquella otra tarde del Encuentro en mi Barrio, solo que esta vez argumentó ante mi insistencia de – “quédate un momento más”- Estoy cansada, fatigada-me insistió. Y la vi levantarse, ya más encorvada, aquella que me había levantado y me había enseñado a caminar derecho.

Mi Ángel de la Guarda desapareció de mi vista: ahora ya no le veo con los ojos del cuerpo ni la escucho con oídos humanos. Ella me enseñó a “vivir de fe y no de vista” (2Co 5,7).Mi Ángel marcó mi adolescencia, marcó toda mi vida. Yo fui “su discípulo”, a eso la mandó  el Próximo Beato  P. Ormiéres, “a hacer discípulos de Cristo” (Constitución. Ángel de la Guarda.1).A eso la mandó el Salvador: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los hombres” (Mt 28,1920). No sé si hizo a muchísimos más, fuera de mi hermano barquisimetano  y de mi Madre y de mis Hermanas de carne y de algunos jóvenes y adultos del barrio. Lo de que estoy bien seguro es que su Mensaje sigue siendo para mi el mismo que ella recibió: “¡Haz muchos discípulos Misioneros de Jesús, el Señor!” ¡Haz discípulos de Cristo! Y ese es el Mensaje del Papa Francisco y de la Iglesia Latinoamericana: ““lo que el Espíritu dice a las Iglesias” (Ap. 3,22). Allí somos desafiados, todos los que nos decimos cristianos, a constituirnos en “DISCÍPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO para que nuestros pueblos, en él, tengan vida” (Tema de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano.2007). ¡Qué actualidad tiene tu Misión Ángel mío!

Para Hacer discípulos de Cristo a los hombres, primero yo mismo debo convertirme en su discípulo: vivir cerca de él, ya no vivir de la ley, escuchar cada mañana, mi identificación con él es lo fundamental, tomar conciencia de mi elección no por méritos propios, Él es quien elige (Jn 16,16ª). “SEGUIRLE”, es el eje Transversal. Y seguirle para estar entre la gente “como quien sirve” (Lc 22,27).Y no solo servir porque hago cosas; sino “porque doy la vida en rescate de muchos” (Cf.Mt20,28)

¡Cómo veo a mi Ángel-discípulo reflejado en cada aspecto del Evangelio! ¡Era un auténtico Ángel y un auténtico Discípulo!  Por eso se convirtió en hacedor de Discípulos. “El discípulo de Cristo, además, está pendiente de los hermanos, es solidario y sensible con los pobres, respetuoso de todos, promotor de la justicia y de la bondad y colaborador en la edificación de una sociedad más humana.”(15 mayo 2007. ZENIT.org).

Solo así hacemos discípulos: así lo hizo mi Ángel: ““Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros. Es necesario formarnos y formar a todo el Pueblo de Dios para cumplir con responsabilidad y audacia esta tarea” (DA 27). Sí, todos somos formados en el seguimiento de Jesús Maestro (Camino, Verdad y Vida) y todos somos continuadores y colaboradores de su misión de formar discípulos misioneros…” (DA 276).

Ese es el trabajo, que el Ángel que me cuidó y cuida me dejó en nombre del Mensajero que le envío, Cristo Jesús. Esa es la tarea que compartió conmigo, haciendo realidad la obediencia al Padre Fundador de su “angeloide” que reunió a un grupo de Ángeles para que amándose entre sí, hicieran “discípulos de Cristo” a todos, especialmente los jóvenes, representados en aquel momento por chicas con necesidad de hogar, de estudios y de amor.

Al canto de los ángeles que pastaban en Israel la Gran Noche de las Noches cuando se hace real la encarnación, grito con mi Ángel, en una Comunión que nada puede romper, ni siquiera mis pecados: “Gloria a Dios en el Cielo y Paz en la Tierra!(  Lc 2,14). Y a él Oro como cuando niño juntaba mis manos:

“Ángel de mi Guarda, dulce Compañía…” ¡Ruega por nosotros! Ruega por tus Hermanas esparcidas por el mundo para “angelizar” como tú cada espacio donde se encuentren! ¡Ruega por tu Nueva Madre General, tú, que me enseñaste a tu modo, y en el contexto de tu tiempo, la Obediencia que conservaste hasta el final, para animar su vida para que se convierta en el Nuevo modelo de Discípula Misionera para sus hermanas y para el mundo! Intercede por Aquella que tocó tu cuerpo hasta el último momento y te cuidó con tanta ternura, como una hermana mayor cuida a su hermanita que ya no puede por sí misma, ayuda a María Jesús, que quiere ser fiel como tú hasta el final. Y por último, Ángel mío, pide por la Patria que te acogió por más de cincuenta años y donde entregaste toda tu juventud y tu adultez completa. Quiero que sepas, que en Venezuela ya no nos amamos, pasamos más hambre, no hay medicinas, hay presos políticos, muchos mueren de inseguridad, no nos alcanza ni para comprar la Arepa que tanto te gustaba. En Venezuela, muchos, incluyendo mis hijos, tus nietos, tus hermanos, te amamos y que tu legado de amor y servicio al pobre en esta tierra corre de boca en boca y que mi voz, ya un poco gastada seguirá permitiendo que vivas entre nosotros, haciendo memoria de tu vida. Tu nombre, Benilde, los pobres a los que serviste, lo pronuncian con cariño fraterno. La Comunidad “Jesús es Señor, Co-Fundadora nuestra- quiere imitarte.  Tu Nombre, se me deja A mí,  pronunciarlo con amor de hijo, de Hermano y de Compañero de Plaza. ¡Y lo pronuncio con gozo y amor! ¡Pues estoy seguro del Reencuentro definitivo! ¡Feliz día de nuestro Ángel Benilde! ¡Mi Ángel está vivo, ya no puede morir! Y anunció proféticamente que seremos: “como los ángeles, y seremos  hijos de Dios por haber resucitado.”(Lc 20,35-36) ¡Ella se adelantó! ¡Allá nos espera!

¡No me desampares ni de noche ni de día! Te comprometiste conmigo…la Obra apenas comienza. Soy de Dios, Soy del Ángel, Soy de Ustedes. Y de ustedes, mis hermanos y hermanas quedo  Bajo el cuidado del Ángel y Bajo el Señorío de Cristo,

 

Hno. Henry Granados ccjes

Coordinador General CCJES

Feliz día de Santa Teresa del Niño Jesús

Mientras
Teresa, en sus últimos días, era consumida por el dolor; una hermana, al verla sufrir, le preguntó acerca del miedo que le turbaba al verla sufrir tanto.Sta Teresa del Niño Jesús

Teresa le respondió: “Los que corremos por el camino del amor creo que no debemos pensar en lo que pueda ocurrirnos de doloroso en el futuro, porque eso es faltar a la confianza y meternos a creadores” (Últimas Conversaciones 23.7.3. Obras Completas)

Lleno de confianza en el futuro que se nos aproxima, cargado  de interrogantes pero de oportunidades, quiero con el texto que encabeza estas letras, darles mi bendición de ánimo y esperanza en el mañana ante cualquier sufrimiento, que en búsqueda de nuestra santidad y servicio a los hermanos, pudiere venir.

He deseado que esta carta sea, de una manera u otra, hermana de la anterior, aunque el dolor no sea su tema principal, sino, el miedo, la confianza, el futuro, y el camino del amor. ¿Se podría ser un Consagrado de Jesús lleno de miedo? ¿Cómo podríamos ser hombres de fe que emprenden la batalla de la fe si no hay confianza en Dios, en la Vida, en los hermanos? ¿Podríamos vivir alegres quienes sienten un futuro incierto, lleno de lo desconocido e inaccesible, sin Esperanza y Entusiasmo? ¿Cuál es el camino del Amor? ¿Qué Camino ha tomado nuestra Vida Consagrada, la Comunidad?

Y es que si algo nos ocasiona dolor son nuestros miedos, nuestras dudas y desconfianzas, nuestro desconocimiento del mañana y el abandono del Camino del amor. Nuestro Documento sobre la Asamblea 2016 nos recuerda que: “Nuestro  futuro como Consagrados está lleno de Esperanza y se nos pide no dejarnos meter en una “psicología de la tumba”, que nos puede ir convirtiendo en “momias de museos” y “desilusionados con la realidad, con la Iglesia o con nosotros mismos” (EG 83), se NOS QUITE EL CELO POR LAS ALMAS.  “¡NO NOS DEJAREMOS ROBAR LA ALEGRÍA DE EVANGELIZAR!” (ibíd.) “¡NO OS DEJÉIS ROBAR LA ESPERANZA!” (EG 86).(DIVA 2016)

Ante el miedo, el Amor es la respuesta. Ante el miedo, la Confianza. Ante el miedo, la Esperanza.

Teresa del Niño Jesús, era una niña muy miedosa. Y aunque en el texto que tenemos de reflexión no refiere el miedo de Teresita sino de la Religiosa que la observa sufrir. Es interesante mirar cómo ante el dolor, el miedo se apodera de nosotros. ¿No será que hay una relación estrecha entre nuestros sufrimientos y los miedos?

Teresa desde pequeña fue muy miedosa. Temía la oscuridad esta le provocaba un terror inmenso. Todos los niños suelen tener miedo a algunas cosas, fenómenos o circunstancias. Algunos pueden surgir de la misma personalidad del niño, tierna, frágil, sensible, etc. Otros, pueden venir de provocaciones externas: de los hermanitos, tíos, abuelos, e incluso de los padres. Muchas veces estos miedos quedan en nuestro interior y desde allí nos siguen asustando, incidiendo en nuestra postura ante la vida y ante las circunstancias afines que pueden despertar una especie de “sapo” que se esconde en la maleza del inconsciente.

Pero es en el hogar mismo donde se le ayuda a los niños a superar determinados miedos. A Teresa le ayudaban sus padres; de noche la mandaban a buscar cualquier objeto en la casa y así, fue dominando al enemigo “miedoso”. Ella misma cuenta cómo en invierno se enfermaba y el cariño de Paulina, sus regalos, sin mimarla, la llenaban de alegría y de cómo en el verano sus dolencias estomacales se le aminoraban cuando Paulina la sacaba a pasear. Pero recuerda: “no dejaban de corregirme cualquier imperfección, pero nunca me corregían si motivo”. No hay duda…”el amor echa fuera el temor” (1 Jn 4,18).

Dice que esos años “fueron muy alegres y felices  y que dejaron unos recuerdos muy positivos en su vida”. Medito si cada uno de nosotros no necesita una especie de vuelta a la niñez para hacer salir a la conciencia  ciertos recuerdos “positivos que nos hicieron felices y alegres”. O, quizá, retomar los tristes y dolorosos y pedir a Jesús una sanación profunda de ellos y así, ser  libres para sonreír, para celebrar, para ser y hacer felices a los otros. ¿No se encontrará anidada allí cierta tristeza y desazón que observan en nosotros los demás y que nos impiden unas relaciones celebradas y celebrativas? ¿No necesitamos perdonar a quien de pequeño nos amedrentó, infringiendo miedo ante ciertas cosas, animales, personas etc.? ¡El Espíritu Santo es el especialista en sanar esto pues Él conoce todo!  “Éstas son las cosas que Dios nos ha hecho conocer por medio del Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las cosas más profundas de Dios.  ¿Quién entre los hombres puede saber lo que hay en el corazón del hombre, sino sólo el espíritu que está dentro del hombre? (1 Co 2, 10-11) Y es que el Espíritu Santo se une a nuestro espíritu, “Y Dios, que examina los corazones, sabe qué es lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega, conforme a la voluntad de Dios, por los del pueblo santo.” (Rom 8,27)

Los años de Colegio fueron para Teresa los años más tristes y dolorosos de toda su vida, según ella misma dice. Fue la amistad de su Hermana Celina, la que le permitió permanecer allí. Ella ocupaba el primer lugar en aquel cuarto grado de colegio, pues la formación en el Hogar había sido muy buena. Sin embargo, la envidia de una compañerita que no lograba sacar mejores calificaciones que ella, la hicieron sufrir demasiado. Esta guardaba silencio ante la guerra emprendida por la compañera. Con nadie hablaba sobre su dolor. La timidez la embargaba. ¿Cómo fueron nuestros años de escuela? ¿Qué recordamos? ¿Nos tocó la envidia? ¿Fuimos envidiosos nosotros? ¿Alguien nos perturbó? ¿Perturbamos a alguien? ¿Con quién nos comunicamos? ¿La timidez nos embargaba? ¿Fueron años de dolor o de gozo que llenaban el corazón? ¡Cómo marcan los años escolares! ¡Cuántas experiencias se quedan grabadas en nosotros como en una   piedra y con ellas cargamos para bien o para mal!

Los juegos de la niñez marcan a un pequeño que comienza a descubrir la alegría; el ámbito social con su cúmulo de experiencias plenificantes le permite crecer en su desarrollo. Surge la amistad, la competencia, el perdón, la equidad, la justicia, la solidaridad; valores entrañables en la formación del individuo. Sin embargo, a la vez, surgen  la envidia, los celos, la soberbia, el aislamiento, la competencia, la humillación, el bullying, entre otros antivalores que pueden moldear la personalidad del niño. Teresa no era niña de juegos, que le atemorizaban; prefería contar cuentos pues era de fácil palabra para ellos. Optaba por ir al jardín de infantes y ayudar con los niños. Siempre fue Celina su defensora ante el ataque de los demás niños. ¿Qué tipos de juegos preferíamos? ¿Qué experiencias tengo de lo lúdico? El amor de la familia de Teresa calmaba cualquier inquietud que dejara el Colegio. Bien decía ella: “el amor en su familia era total y la soledad del jardín la hacía feliz”. ¡Nuevamente qué terapéutico es el rol de  una Familia donde el amor es el centro de la vida! ¡Su juego preferido era la lectura! Y en su Familia respetaban eso y lo promovían  como un  rasgo importante de su personalidad. ¡Muchas veces nuestras familias no respetan nuestros dones, nuestras competencias! ¡Es más, no ayudan a discernirlas! Impera la imposición y la sola y temida Obligación de hacer lo que en Casa todos hacen. ¡No se respetan las diferencias! ¡Y esto ha moldeado nuestra vida! ¡Qué interesante que cada uno de nosotros ahonde por su bien, en estos recuerdos! ¡Quizá encontremos el número perdido de nuestras conductas en las relaciones con otros! Nuestra intolerancia, imposición, irrespeto a las diferencias y aceptación de las mismas, pueden tener un inicio: mi familia.

Descubrir los momentos que hacen felices es un excelente ejercicio espiritual para el desarrollo de una personalidad sin temores y llena  de alegría contagiante. ¿Qué hacía feliz a Teresa?  Según ella dice: “eran los diez minutos finales del colegio los más felices, cuando nos llevaban a la Capilla para estar ante Jesús sacramentado-y lo llamaba- el amigo que nunca falla”. Cuarto grado, una niña, un colegio, unos compañeros, una capilla. Quizá creamos que no son necesarios estos actos de amor a Dios, pero allí vivenciamos  los momentos más felices de una niña, de un  y  de una Doctora de la Iglesia, y que hará su doctorado con solo veinticuatro años.

Siempre hay quien marca nuestra vida en la niñez. ¿Quién marcó la tuya? ¿Quién la trastocó? ¿Fue un familiar tu más cercana amistad? Celina fue para Teresa “su gran Compañera. Su defensora. Su Maestra. Sin embargo, decía Teresa, teníamos diferencias y nos peleábamos; pero siempre nos reconciliábamos y nos queríamos mucho”.

Mis queridos Hnos. y hermanas, les cuento esto de nuestra Hermana; porque muchos de nuestros miedos están anclados en estas etapas y experiencias de la vida, y que hasta hoy nos persiguen como el perro persigue a su presa. Muchas veces no sabemos su origen. Cada uno aproveche esta oportunidad para pedir al Espíritu Santo la Gracia de sanar este mundo desconocido y oscuro. ¡Él sabe curarnos! ¡La Comunidad misma, si nos abrimos a compartir con los hermanos sobre estas experiencias en nuestra vida, es Terapéutica! No guardemos silencio si podemos dialogar con los otros y pedirles  oración para ser más libres de corazón y de alma. ! Muchos miedos quedan al descubierto y son sanados! ¡Y nos volvemos más libres!

La experiencia de Teresa con Dios la va haciendo una mujer llena de humildad. Y esta humildad la hará feliz y hace feliz a Jesús lo señala en diferentes oportunidades. Y es que “…«Humildad que produce desaliento es falsa humildad», decía el Cura de Ars. «La santidad consiste en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en manos de Dios, conscientes de nuestra debilidad y con una confianza casi audaz en la Bondad de nuestro Padre» ¡Así es Teresa!

¿Cuál es nuestro crecimiento en la humildad? ¿Cuáles son los servicios que preferimos? ¿Cómo anda nuestra obediencia mutua y los deseos inmensos de hacer la Voluntad de Dios manifestada en las circunstancias, en la voz de mis hermanos y hermanas y en la voz de la autoridad?

Confianza. “una confianza casi audaz en la Bondad de nuestro Padre”. ¡Es la experiencia de su Camino espiritual! Esta tiene su fundamento estable en un Fe sin límites en la misericordia de Dios Padre, que la ama y cuida como a “la niña de sus ojos” ( Sal 17,8  ), texto que se aplicará a sí misma en alguna oportunidad. Pero para mí no es una fe que parece abstracta y que no  puede experimentarse; sino una fe, que como canta Nancy Amancio, y pido perdón por colocar su letra porque  así es como mi espíritu la siente; una  fe que “supera todo lo imposible”, incluyendo el dolor en el amor. Y permítanme hacer una pequeña meditación de algún verso del poema:

Es falta de esperanza si no tienes fe; pues sí; acaso no es la fe; esperar. ¡Oh, nuevamente la Esperanza, la virtud que hemos dejado atrás, nuestra Hermana la Esperanza, que parece que murió y casi nadie se acuerda de ella. Pero ella nos sostiene en silencio, en una constante tensión de creer en el futuro, de saber que todo puede ser mejor, de saber que el amor reinará, que la paz vendrá, que seremos santos, que el amor será nuestra única posesión. ¡No tendremos otra herencia que el Amor, sin límites, que “ sufre todo, cree todo, espera todo, soportar todo.  El amor que “jamás dejará de existir “(Cf, 13, 7-8). Cuando Teresa vivía sus últimos momentos decía. “In te, Domine, speravit” (Salm 39,7). En los días de nuestras grandes pruebas, ¡Cómo me gustaba  recitar este versículo en el coro!-decía-.

Oh Dios cuánto me recuerda esta Virtud, este Don maravilloso del cielo a Aquella que llevaba elegantemente su Nombre, la Hna. Esperanza. ¡Cuánto esperó! ¡Oh Dios nunca lo supe con claridad sino cuando la vi en la prueba más grande de su enfermedad! ¡Silenciosa, sonriendo, con paz, con amor, con obediencia! ¿No es acaso esa la confianza y el abandono frutos de la fe? Como Hombres y mujeres Carmelitas debemos, por amor y en el amor, ser Hombres y mujeres de Esperanza.

Donde se encuentre un hombre y una mujer de “Jesús es Señor”, debe aparecer la Esperanza. ¡Llenarlo todo de ella, respira por ella! ¡Vivir un Nuevo día de la mano de ella! ¡Caminar por los Caminos de la vida acompañados de ella! ¡No Salgáis de casa cada día  sin ella! ¡Por favor, no la dejen en el Camino! ¡Tomadla fuerte de la Mano! ¡No se la dejen robar! ¡Ella alimenta nuestra sed, pues es agua Viva que llevamos en el ama! ¡Y quiere alimentar la vida de los demás! Por eso dijo Nuestro Santo Padre Francisco: ““estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás. A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. “¡NO NOS DEJEMOS ROBAR LA ESPERANZA!”(EG 86) “Cristo en ustedes,  es la “esperanza de Gloria” (Col 1,27).

Te envuelve la ignorancia si no tienes fe. ¡Qué verdad ¡Sin fe es “imposible agradar a Dios” (Hb 11, 6) ¡Algunos creen que los hombres y mujeres de fe son unos ignorantes; pero es, realmente lo contrario! Decía San Agustín que “El reconocimiento de la propia ignorancia es la primera prueba de la inteligencia”. Quien tiene fe se vuelve inteligente y no solo con la inteligencia que viene de una mente aguzada por el estudio, sino de una sabiduría que sobrepasa todo conocimiento. La fe ve más allá de lo que ve  la mente humana. Por eso él mismo Obispo de Hipona señaló que “La fe es creer lo que no vemos, y el premio de la fe es ver lo que creemos”. Conocemos para creer y creemos para conocer. Una sin la otra es caminar con un pie cojo. Y esa cojera, como en la vida cotidiana, va desfigurando el resto de nuestra vida.

Para muchos “El conocimiento es poder, la fe es una debilidad.”(Manuel Caballero-Venezolano).Sin embargo, el no tener fe nos roba tanto del conocimiento de la existencia, que por eso  el Filósofo Heráclito decía: “Gran parte del conocimiento de las cosas divinas se nos escapa por falta de fe.” Más no solo las divinas, sino también as humanas. La fe, iluminada por la razón, nos da muchas veces respuesta a las situaciones de la vida diaria. “La ciencia sin la religión es coja, la religión sin la ciencia es ciega” decía Albert Einstein. “No hay persona sabia sin fe.” (Tertuliano). “La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano.” (Santo Tomás de Aquino).

Queridos Hijos e hijas, esta es la fe que tenemos que rogar al Amado Espíritu Santo. Pues “la ignorancia de ceguera te llena los ojos”. Creo que  cuando Cristo va a Nazaret, toma el rollo de Isaías y le dice: “El Espíritu Santo está sobre mí…me envió a dar la vista a los ciego…” (Lc 4, 18). Pienso que no son los ciegos biológicos, aunque los incluye, pues él mismo les dio vista. Pero también creo que se refiere a los ciegos que no quieren ver a sus hermanos, como los fariseos, que se niegan a su aceptación, a su servicio, al abrazo que produce el encuentro y construye las relaciones fraternas, que excluyen, que desprecian a los otros. ! Ellos necesitaban luz, la luz de Jesús!  Hablaban de una fe muerta, llena de oscuridad. Por eso la fe en servicio es amor. “La fe actúa por la caridad” (Gal 5, 6), decía San Pablo.

Sigue diciendo la poesía: “Y Dios te abre el cielo y no lo puedes ver”. ¡Necesitamos que Dios nos abra los ojos! ¡Pues la fe  es un Don de Dios! ¡Los fariseos nunca pudieron ver! ¡Tenían ojos pero no veían!

El texto de 2 de Reyes 8, 8-20 nos ayuda a entender esta realidad.

“Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: “En tal y tal lugar estará mi campamento”. Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: “No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia allá”. De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de Dios le había dicho. Así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. El corazón del rey de Siria se turbó por esto, así que llamó a sus siervos y les dijo: –¿No me descubriréis vosotros quién de los nuestros está de parte del rey de Israel? 

Uno de los siervos respondió: –No, rey y señor mío; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta.  El rey ordenó: –Id y ved dónde está, para que yo envíe a apresarlo. Alguien le dijo: –Está en Dotán-.  y el rey envió allí gente de a caballo, carros y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad.

El criado que servía al varón de Dios se levantó de mañana y salió. Al ver que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo: – ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?-  Eliseo respondió: –No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos y oró Eliseo, diciendo: “Te ruego, Señor, que abras sus ojos para que vea”. El Señor abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.  Cuando los sirios descendían hacia él, oró Eliseo al Señor, y dijo: “Te ruego que hieras con ceguera a esta gente”. y el Señor los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo. Después les dijo Eliseo: “No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis”. Y los guió a Samaria.

Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: “Señor, abre los ojos de estos para que vean”. el Señor les abrió los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria. 

Dos cosas son las que más me llaman la atención en el texto, pues las encuentro en la vida de los profetas, de los santos. Eliseo es llamado: Varón de Dios,  y es aquel que ve lo que otros no ven. Esas son dos características de un Varón y de una Mujer de fe: son de Dios y ven lo que los demás no pueden ver. Su intimidad con Dios es tan estrecha que basta oír las palabras de Teresa para comprenderles. Cercana ya su muerte, el dos de agosto dice: “De mí no podrán decir: «Muere porque no muere» (Frase de Teresa de Ávila). Ya te lo he dicho: por inclinación natural, sí, el cielo; pero la gracia ha adquirido en mi alma un gran dominio sobre la naturaleza, y ahora sólo puedo repetirle a Dios:

“Quiero seguir viviendo largo tiempo en la tierra, si ése es tu deseo, mi Señor. Quiero seguirte al cielo, si te complace a ti. El fuego de la patria, que es el Amor, sin cesar me consume. ¿Qué me importa la vida? ¿Qué me importa la muerte? ¡Amarte a ti es mi única alegría! (Últimas conversaciones 2 de agosto 1897). “Lo único que me contenta es hacer la voluntad de Dios…” (U.C 30 de agosto). “ ¡!!! Sí ¡!!  ¡Y qué gracia tener fe! ¡Si no hubiese tenido fe, me habría quitado la vida sin dudarlo un instante!” (UC. 22 de septiembre 22.9.6) ¡La fe nos hace valorar la vida…tener fe es tener vida! No hay duda: “Dios tenía ya dispuesto algo mejor”: la gracia de creer en su Hijo Jesús, «el que inicia y consuma la fe» (Hb 11,40; 12,2).

Queridos hermanos, oremos pidiendo a Dios el Don de la Fe, que nos mantiene firmes en “la certeza de lo que se espera…” y en la “convicción de lo que no se ve “, con la misma certeza con la cual Santa Teresa de Ávila estaba convencida, que le llevó a decir: “por un punto de aumento en la fe…perdería mil reinos” (V 19, 9).

Yo creo que “la fe es adueñarse de lo que Dios te ha prometido”. Hay tantas Promesas en la Escritura que muchas veces no podemos hacerlas vida por el desconocimiento de ellas, al desconocer la Escritura; no podemos reclamarlas a Dios por la fe. Él ha dicho: “pedid y se os dará” (Mt 7,7). ! Y no pedimos con confianza!  Si pedimos que se hagan realidad en nosotros  esas palabras, se harían, pues Dios “no miente” (Nm 23,10) Y como decía la Abulense, “Por cualquier verdad de la Sagrada Escritura, me pondría yo a morir mil muertes” (V 30,12) Y convencida de la Palabra de Dios y su fuerza, agregaba que: “Hállome con una fe tan grande muchas veces…no teniendo duda que falten sus palabras…” (V 33,5).

Necesitamos adueñarnos de una fe que cree en los milagros prometidos de Dios. “¿Qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe?” (V 34,7). Lo que pasa es que como dice Teresa:   “Está tan muerta la fe, que queremos más lo que vemos, que lo que ella nos dice” (MI 1, 4). Y entonces, perdemos la otra Característica de un hombre de Dios: ver lo que otros no ven. “Y El les dijo: “Por la poca fe de ustedes; porque en verdad les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: ‘Pásate de aquí allá,’ y se pasará; y nada les será imposible.” (Mt 17,20).  Ante la interrogante de los discípulos de no poder echar al demonio de una persona, Jesús les respondió: Respondiendo Jesús, les dijo: En verdad os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: “Quítate y échate al mar, así sucederá” (Mt 21,21) ¡Queremos vivir de los ojos y así no vive un hombre de Dios. “Vivimos por fe, no por vista” (II Co 5,7).

Y  como canta  Amancio, mi corazón también lo grita.  Porque convencido estoy que en esta Nueva Época de nuestra existencia es menester volver a esta fe que hace presente al Señor con todo su amor y su ternura, con toda su fuerza, belleza y poder. Quiero resaltar las características que desde su experiencia la cantante le coloca a la fe: como la fe de Abra
hán, fe guerrera, fe de lo invisible, que supera todo lo imposible, que mueve montañas, que hace llamar las cosas que no son como si fueran, que al pronunciar la Palabra sucede… ¡Esta es la fe que quiero! ¡La de Abrahán, la de Isaac, la de Jacob, la de Eliseo, la de María de Nazareth, la del Justo José, la de Teresa de Ávila, la de Teresita del Niño  Jesús, la de la Hna. Esperanza, la de Benilde, la de Gregorio Hernández. ¡Qué nube de Testigos!

Esta es la fe que la Comunidad “Jesús es Señor” necesita para hacer posible su Misión en medio de un mundo que ha puesto a Dios a un lado. Como lo dice nuestra Patrona de Ávila, la Madre de Teresita: La fe hace posible lo que por razón natural no es” (F 1,5) ¡Esa es la fe Urgente!

Decía Teresita: “no nos metamos a creadores”. Ciertamente somos constructores de una historia, que Dios, de una manera u otra, ha puesto en nuestras manos. Somos parte  en la construcción del Reino. Pero no debemos olvidar que como dice Pablo: “Somos colaboradores de Dios…” (1 Co 3,9). Muchas veces creemos y hacemos lo contrario en nuestra misión y en nuestra propia vida. Creemos que el colaborador nuestro es Dios. Y así cambiamos los roles y Dios pasa a segundo lugar. Jesús es el Señor de la Historia, Él la lleva en sus manos y no se le escapa nada. Nosotros somos colaboradores suyos para construir esta humanidad. Jesús es el Señor del Reino, pues Él es el Rey, nosotros somos parte de su “séquito” y haremos todo lo que Él desee para que ese Reino no coloque a otros reyes como centro de su quehacer y de su vivir.

Hoy se han creado otros dioses y se ha apartado al Señor, quitándole su Señorío. Dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano.”(EG 55) “El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.”(56)” Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.”(EG 57) Y en medio de toda esta idolatría que rechaza a Dios y le quita su Señorío, dice el Papa en la Evangelii Gaudium: “En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio.”(EG 62).

Queridos hermanos, el hombre vuelve a la antigua tentación diabólica y la cree: “Seréis como dioses” (Gen 3,5) Y este se lo ha creído y ha apartado a Dios. Cuánta es la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús”. (Oración Conclusiva EG). Nos uniremos al Santo Padre para “ir y hacer discípulos a todos los hombres” (PVCCJES 2).

Esta actitud le hace creer al hombre que él es dueño del futuro que se construye pues vive “una cultura, en la cual cada uno quiere ser el portador de una propia verdad subjetiva,” donde “se ha desarrollado una globalización de la indiferencia…. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.”(54)

Jesús sigue siendo el Señor de la historia, del presente y del  futuro: “para eso Dios lo resucitó de entre los muertos, para SER SEÑOR” (Rom 14,9). Y Dios está levantando una Nueva Generación de hombres y de mujeres Bajo su Señorío para que lo testifiquen ante el mundo y se comprometan con sus vidas a darle el Centro de la Historia. Nuestra fe en el Resucitado nos lleva a abandonarnos, como Teresita en sus manos, confiados en el poder que venció la muerte y nos llenó de Vida Nueva, poder que fue quitando piedras, abriendo sepulcros y llenándonos de luz para acompañarnos e ir en “camino delante de nosotros a Galilea de los gentiles”(Jn 20,17 ) llenándonos  de luz para ser luz.

Esta es la misma animación que nos hace  nuestro Amado Pontífice, el Santo Padre Francisco:  ” Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo.”(EG 276)

Creo que es aquí donde el Santo Padre nos marca el “Camino del amor” del que Teresita nos habla en el texto introductorio, que nos invita al abandono y a la confianza y a mirar el futuro con esperanza sin creernos dioses.  Camino que vence el miedo, nos hace confiar en Dios y nos abandona en sus brazos de Padre Misericordioso. Este Camino es, en mi manera de ver es hoy: UNA REVOLUCIÓN. Revolución en la que nosotros participaremos como guerreros cuyas armas son, en frases del Amado Padre de la Santa Iglesia:  “fuerza revolucionaria del amor y de la verdad”, la “revolución de la ternura y de la compasión”, “la revolución de la Cultura del Encuentro”, la “revolución de la gracia”, sin duda la más Urgente y Revolucionaria, pues transforma ontológicamente todo nuestro ser y nuestra persona para colmarnos hasta rebosar de Gratitud, alegría, fraternidad, solidaridad, fraternidad, en una palabra: de AMOR. Creo que así construiremos la Paz y la Cultura de Pentecostés. Pues el Amor tiene un Nombre: ¡Espíritu Santo!

Y este amor nos dará la fuerza para ser Una Comunidad “en salida”, que muestra al mundo “el desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en una santa peregrinación…pues seguir ese camino, ¡sería algo tan bueno, tan sanador, tan liberador, tan esperanzador! Salir de sí mismo para unirse a otros hace bien. Encerrarse en sí mismo es probar el amargo veneno de la inmanencia, y la humanidad saldrá perdiendo con cada opción egoísta que hagamos.” (EG 87)

Comunidad en Salida que “superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual….que nos lleva a escapar de los demás hacia la privacidad cómoda o hacia el reducido círculo de los más íntimos, y renuncian al realismo de la dimensión social del Evangelio… Mientras tanto, el Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura.”(EG 88)

Pido a Dios que nos dé la capacidad de Teresita de quien el día antes de morir exclamó: “Sí, Dios mío, lo acepto todo…” (29 de Septiembre. Últimas Conversaciones. 29.9.11). Que o tengamos miedo de dar la vida e invitar a otros a ser nuestros “compañeros de plaza”. ¡Hay mucho por vivir! ¡Hay mucho por hacer! ¡VIVA LA ESPERANZA! ¡Son más los que están con nosotros que los que no están! Los vemos, de seguro que sí, con los ojos de la fe. Y así queremos vivir. Pues “el justo vivirá por fe”(Hab 2,1-14; Rom 1,17; Gal 3,11; Heb 10,38).

Teresa de Lisieux, ayúdanos. Como prometiste, y nos pegamos a tu promesa por la Comunión de los Santos, asa algo de tu cielo entre nosotros en esta Comunidad JES haciéndonos el bien. Danos la Capacidad de vivir este Camino Revolucionario del Amor. Hna. Esperanza, ruega a tu Hna. Teresita allá en el cielo por estos hermanos y hermanas tuyos que seguimos en la peregrinación de la fe. José Gregorio Hernández, intercede para que como tú, seamos hombres y mujeres en el mundo, que tocan la carne sufriente de Cristo y le brindan salud y restauración. !Santos y Santas de Dios, rogad por nosotros!

Hermanos y hermanas, cuento con sus Oraciones. Las mías están con ustedes.

¡Felices Fiestas de Nuestra Patrona la Pequeña Doctora de Lisieux! Hermana, cuento contigo. No me dejes…

De ustedes, Bajo el Señorío de Cristo,

Hno. Henry Granados  ccjes

Natividad de Nuestra Señora

Bendita Aquella que ha creído que se cumplirán…Así la saludó Isabel. Así la saludamos hoy y ya próxima su fiesta como Madre de los Dolores nos gozamos en el Espíritu de tenerla como Madre y Amiga. Bendigo a cada uno de ustedes.

¿Cómo sucede todo este amor tierno y fidelísimo a la Madre de Jesús? ¡Ciertamente surge porque es la Madre de Jesús! ¡Él, nuestro Salvador y Señor! Pero quiero ir más allá. María nos ayuda, nos cuida, nos protege. María nos acerca a Jesús. María mira si no tenemos vino. María por nosotros adelanta el tiempo del Hijo. María nos busca si estamos perdidos en el Templo de la vida. María camina en silencio mientras trabajamos por Jesús extendiendo el Reino. María se preocupa por buscarnos, si no comemos, si parecemos a veces, que estamos “fuera de nosotros”; como sucede tantas veces por dificultades innumerables. María se encuentra en nuestro Camino cuando vamos “con nuestra vida a cuestas” (EG 48), que no es más que la Cruz pesada del diario vivir de nuestra fe. María permanece a nuestro lado cuando sufrimos, cuando se burlan de nosotros, cuando nos insultan, cuando nos dicen improperios que nos pueden impedir seguir la misión y dudar de ella. María está con nosotros cuando estamos coronados de espinas, cuando nuestros pies y manos son traspasados por clavos de cansancio, de fatiga y de dolor. María está con nosotros cuando nos traspasan el corazón con el mal agradecimiento, con la traición, con las palabras humillantes, los gestos despreciativos, con el desprecio por nuestras propias miserias. María está firme, de pie junto a nuestra Cruz y nos mira cuando damos “el último suspiro” y entregamos nuestra alma al Eterno. María nos acompaña cuando nos bajan al sepulcro y la oscuridad se cierne sobre nuestro cuerpo. ¡Allí está María! Y María está cuando avanzamos hacia la luz en el momento de entrar a la presencia de Dios. Y María estará “vestida de sol” cuando Él venga por segunda vez a darnos el definitivo galardón. ¡María está!

¿Y cómo? ¡POR LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS! ¡Misterio insondable! ¿Cómo utilizamos poco esta Gracia del Eterno, de estar “unidos a todos los hombres y mujeres que gozan de la presencia de Dios y se encuentran Unidos en el Único Cuerpo de Cristo; hombres y mujeres que sienten las necesidades de sus hermanos peregrinos y se compadecen con la compasión de Cristo y por Gracia del Eterno, nos tienden la mano”. Esa es mi pequeña definición. Pero ha sido la experiencia de mi vida. Nunca me he sentido solo, ella me ha acompañado, y les aseguro, muchos santos se me acercan cada día a darme una mano,  animarme, a no dejarme en el suelo, a confiar, a tener fe, a seguir sirviendo, a no tomar mis miserias como impedimento sino como trampolín de camino… ¡Oh ha sido tanta su ayuda!

De UNA manera u otra creo y he vivido aquello que dijo el Concilio de Trento: “Los santos, que reinan junto con Cristo, ofrecen a Dios sus propias oraciones por los hombres. Es bueno y útil invocarlos humildemente, y recurrir a sus oraciones y ayuda para obtener beneficios de Dios, a través de su Hijo Jesucristo Nuestro Señor, quien es nuestro único Redentor y Salvador. (Concilio de Trento, Ses. XXV).”

¡Qué hermoso es saber que una Santa Teresa, Teresita, Francisco de Asís, Benedicta de la Cruz, Teresa de Calcuta, la Hna. esperanza, El Siervo de Dios Gregorio Hernández, La Hna. Benilde… y tantos otros ofrecen oraciones por ti, que me obtienen beneficios de Dios, que Jesús les oye y nos bendice…! ¡Es reconfortante! ¡Es saber que todo un mundo espiritual te acompaña y no estás solo en la Batalla! ¡Que hay un ejército con nosotros luchando “la batalla de la fe”!

Los santos hacen nuestras “oraciones más eficaces “((Suma Teológica II-II, Q. LXXXIII, a.4). Y es que acaso ¿no nos dice el Apocalipsis que: “El humo del incienso subió de la mano del ángel a la presencia de Dios, junto con las oraciones del pueblo santo.”? (Ap 8,4)

Y nuestra Santa Madre va al frente de ese pueblo Santo como “ejercito formado en batalla”, pues bien dice el Cantar: “¿Quién es ésta que se asoma como el sol en la mañana? Es hermosa como la luna, radiante como el sol, ¡irresistible como un ejército en marcha!” (Cant 6,10)

Imagínense cuando María va a Jesús y le pide por uno de Ustedes, por mí, por un familiar nuestro; ¿se lo negará? ¡De ninguna manera! ¡Sólo que no pedimos! Y si pedimos, “pedimos mal”, como dice Santiago: “y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal, pues lo quieren para gastarlo en sus placeres.” (Sant 4,3) ¡Cuánto le agrada a Dios que pidamos para el bien de otros; para el bien de su Reino; para el bien de la Iglesia; para el bien del mundo! Tenemos que aprender a no figurar nosotros en nuestras oraciones. Solo Jesús y las necesidades de otros. ¡Esto agrada a Dios! No quiero decir que no oremos por nosotros; pero que no sea para nuestro ego, para nuestros caprichos, gustos, comodidades. ¡Eso desagrada a Dios!

Pidamos por la gente con la que trabajamos, seamos intercesores un pueblo en la “brecha”. “Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que yo no los destruya, pero no lo he encontrado.” (Ezq 22,30) Dios nos busca como intercesores…..Jesús comparte esta única Mediación suya, con nosotros… ¡Qué  grande es Jesús!

Pues nuestra Santa Madre se ha colocado en la Brecha, diariamente ese es su lugar: defendiéndonos del mal, de la carne y del mundo. Queridos Hermanos esta experiencia es la misma que vivió Eliseo y su criado. Y podemos vivirla cada día por la fe. “Eliseo le respondió:—No tengas miedo, porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo al Señor, diciendo: «Te ruego, Señor, que abras sus ojos, para que vea.» El Señor abrió entonces los ojos del criado, y éste vio que la montaña estaba llena de caballería y de carros de fuego alrededor de Eliseo.” ( II Rey 6,16-17) Yo oro al Señor para que hoy se abran nuestros ojos y descubramos que son más los que están con nosotros… que la montaña de problemas de nuestra vida está llena de caballería y de carros de fuego para defendernos. No estamos solos en las montañas que tenemos que subir o donde nuestros enemigos suben para atacarnos. La Madre, los santos, ángeles, serafines y querubines están con nosotros. ¡NO TENGAMOS MIEDO!

Es por esto que les invito a RENOVAR NUESTRA COMUNION CON LOS SANTOS, especialmente con la Madre de Dios. San jerónimo decía en el siglo IV :  “Si los Apóstoles y los mártires, mientras están todavía en el cuerpo, pueden orar por otros, en un tiempo cuando deben estar todavía ansiosos por sí mismos, ¡mucho más luego de que ganan sus coronas, victorias y triunfos [en el cielo]! Un hombre, Moisés obtuvo de Dios el perdón para seis mil hombres armados, y San Esteban, el imitador del Señor y primer mártir en Cristo, pidió perdón para sus perseguidores, ¿será menor su poder después de haber comenzado su vida con Cristo? El apóstol San Pablo declara que doscientos setenta y seis almas que navegaban con él le fueron dadas libremente, y después que él desaparece y comienza a estar con Cristo, ¿cerrará su boca y no será capaz de emitir una palabra a favor de aquellos que a través del mundo entero creyeron en su predicación del Evangelio?” (Contra Vigilantium, n. 6, en P.L., XXIII, 344).

Ciertamente, “Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús (1 Timoteo 2:5) ¡Pero qué tierno es nuestro Padre y Jesús su Hijo, que comparten esta mediación con la Madre, los ángeles  y con los Santos, pues nos aman tanto que no quieren perder ninguna oportunidad de salvarnos y de ayudarnos. ¡Qué grande amor! ¡Qué Padre! ¡Qué Salvador! Es un Mediador (eis, en griego), partícula que no excluye. Como si dijeran “hay “un hermano” en la capilla, no significa que no puede haber otro. Si Pablo hubiera utilizado la partícula griega “monos”, entonces, sí es excluyente. SÓLO JESÚS.

Queridos hermanos, no tengamos miedo de ir a esta Multitud; para nada se trastoca nuestro Cristo-centrismo; sino que por el contrario es realzado, pues Cristo es ensalzado en los dones de sus santos… No Tengamos miedo a esa multitud invisible que nos acompaña. Por el contrario, lancémonos sin miedo a la batalla por el Evangelio. Convoquemos a otros a juntar manos con manos y brazos con brazos en esta “marea algo caótica” de la relaciones interpersonales (EG 87).

No estamos solos, utilicemos, se los repito, utilicemos este Cuerpo invisible de hermanas y hermanos que están dispuestos, por Gracia y Méritos de Cristo, a ayudarnos en todo el Anuncio. Abramos los ojos como el criado de Eliseo, para ver que son más los que están de nuestra parte; y la primera es la Madre del Salvador.

En María encontramos aquello que dice de ella un Padre de la Iglesia. “María, tú eres el vaso y tabernáculo que contiene todos los misterios. Tú conoces lo que los Patriarcas no conocieron, tú has experimentado lo que nunca ha sido revelado a los Ángeles, tú has escuchado lo que los profetas nunca escucharon. En una palabra, todo lo que fue oculto a las generaciones precedentes fueron conocidas por ti, y aún más, la mayoría de esas maravillas dependieron de ti.” (270 D.C., San Gregorio Taumaturgo).

Oremos a María con San Agustín: “Bendita Virgen María, ¿Quién puede, merecidamente, retribuirte con alabanza y acción de gracias por haber rescatado un mundo caído con tu generoso consentimiento?… acepta entonces tan pobres acciones de gracias que te ofrecemos, a pesar de ser desiguales a tus méritos. Recibe nuestra gratitud y obtiene por tus oraciones el perdón de nuestros pecados. Toma nuestras oraciones en el santuario del cielo y llévalas a la paz de Dios…Santa María, ayuda al miserable, fortalece al desanimado, conforta al sufriente, ora por tu pueblo, ruega por el clero, intercede por todas las mujeres consagradas a Dios. Que todos quienes te veneran sientan ahora tu auxilio y protección…Brinda tu continuo cuidado al pueblo de Dios, tú que has sido bendecida por Dios y te has hecho merecedora de llevar en tu seno al Redentor del mundo, que vive y reina por los siglos.” (San Agustín, 450 D.C. )

En esta Fiesta de nuestra Madre y en especial la que nos toca de cerca, Nuestra Señora de los Dolores, renovemos nuestra Confianza en LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS. María está con nosotros. Los ángeles y los Santos son nuestros Amigos. Acudamos con Beneplácito a ellos. Confiemos en su carísima protección y asegurémonos de no tener miedo a dar la vida en cada instante por el Evangelio.

Con San Cirilo dirijamos nuestro corazón a la Madre y en ella a todos los santos. Digamos con toda el alma como se dijo en el Concilio de Éfeso:  “Te saludamos, oh, María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el universo, antorcha que jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los desamparados, por quien ha venido al mundo el que es bendito por los siglos. Por ti la Trinidad ha recibido más gloria en la tierra; por ti la cruz nos ha salvado; por ti los cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el enemigo del alma es lanzado al abismo y nosotros, débiles criaturas, somos elevados al puesto de honor.” (San Cirilo 431)

Lutero también exaltó a María, la veneró cuando dijo: “Ella es la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo… ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aun cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras. (Lutero, Sermón, Navidad 1531)…”…ella con justicia es llamada no solo madre del hombre, sino también la Madre de Dios… es cierto que María es la Madre del real y verdadero Dios. (Ref: Sermón sobre Juan 14. 16: recogido en: St. Louis, ed. Jaroslav, Pelican, Concordia. vol. 24. p. 107)”

Deseando para Ustedes lo que también pido a Dios para mí, quedo “Bajo tu Amparo santa Madre de Dios” (Año 250), no deseches las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades. Antes bien líbranos siempre de todo peligro, Oh Virgen Gloriosa y Bendita. Así lo ha transmitido la Iglesia desde esta época:

“Bajo tu amparo nos acogemos,

santa Madre de Dios;

no deseches las súplicas

que te dirigimos

en nuestras necesidades,

antes bien, líbranos de todo peligro,

¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!”

(Papiro encontrado cerca de la ciudad de Oxirrinco, Egipto) fechado en el año 250)

De ustedes, Bajo el Señorío de Cristo,

Hno Henry Granados  ccjes

La Ternura – Día de Santa Teresa del Niño Jesús

«Necesito un corazón ardiente de ternura, que sea mi apoyo para siempre; que ame todo en mí, hasta mi debilidad, que no me abandone ni de día ni de noche…”

Santa Teresa del Niño Jesús

Al bendecir a cada uno de ustedes, elevo mi corazón al cielo como Teresa de Lisieux “y los impulsos del corazón, y una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría” (Sta. Teresita del Niño Jesús. Manuscrito Autobiográfico C 25r.) por cada uno, por cada una. Por cada Obra comunitaria, por cada dolor y por cada gozo comunitario.

El Santo Padre Francisco nos llama a hacer una “revolución”. “El Hijo de Dios en su encarnación, nos  invitó a la revolución de la ternura” (EG 88). Y viene a mi mente esta patrona que hace unos meses atrás tuvo a bien visitar nuestra casa, durante el peregrinar que tuvo por Venezuela. Vino a mi mente ese poema atribuido a ella donde pide “un corazón ardiente de ternura…”. Creo que la verdadera revolución viene del corazón. Más si esta es una revolución de Ternura.

La ternura “no se agota en los sentimientos, ni en los contactos de piel a piel. Ni se restringe a la suavidad  sentida, ni a cierta idea de blandura, ni al género femenino, ni a la caricia o a la dulzura” (Berasain, Martin Ignacio. La Ternura. Bonum.2011)

Me refiero a esa cualidad que está presente en los “actos de cuidado, de contacto cálido y de cariño. Está en el respeto, tanto en el que se da hacia afuera, al otro, como en el que se brinda uno a sí mismo hacia adentro. De nada sirve ser cuidadoso, cálido y cariñoso con otros, si uno no se otorga el mismo respeto y amor a sí mismo” (ibid.19)

Ella no se puede definir, aunque tuviéramos todos los diccionarios frente a nosotros. Una cultura machista hace que pase inadvertida ante los ojos de los otros, por ende se pierde la cercanía de las personas, viene la frialdad en las relaciones y cada vez nos sentimos más lejos del otro aunque viva en mi misma casa. Quizá es el reflejo de la carencia que han vivido de esto desde sus años más tempranos. Es mamá el vehículo expedito ´para hacerla sentir al bebé mientras papá solo es un observador muchas veces neutro o detractor de la misma. No es muy común observarla entre los esposos, o entre los padres de familia al acariciar la mejilla de sus hijos y sin embargo su poder vinculante sobre el desarrollo afectivo de ese bebe que grita y sonríe a carcajadas es la ternura. Ella no tiene espacio en nuestras relaciones familiares. El trabajo, el consumismo, la búsqueda del éxito, la han reemplazado. Es invisible. Como invisible se han vuelto las virtudes que vienen con el desarrollo de ella. La sensibilidad ha desaparecido de muchos ámbitos y con esta desaparición han ocultado el poder de la ternura.  Se “ha globalizado la indiferencia” (Vaticano, martes 27 de enero de 2015. EG 54 ).

Si se hace presente, entonces, tiene sus propias exigencias en el cuidado personal y en el cuidado de otros, especialmente de los más carentes de afecto.

Teresa la aprende desde pequeña, como debe ser pues ella, la ternura, está en la base de las relaciones humanas. El cuidado, el cariño visto en sus padres, y entre sus hermanas y de estos con los pobres, bastaría leer las cartas de su mamá, para encontrarnos con la ternura que va naciendo en el corazón de la niña Teresa. Pues esta se aprende desde el seno familiar donde se dan los primeros pasos en la moral.

Miramos la ternura en el diálogo que tienen los padres y los hermanos, la manera en cómo se comunican, que le hace volverse hacia sí misma para encontrar sus valores y  aceptarse, aceptando el medio ambiente donde está creciendo. Muchas veces en nuestras ausencias de cariño y de comunicación no hay más que una ausencia de ternura en lo recóndito de nuestras vidas, que reclaman la luz que dimana de esta.

Muchas veces observamos la distancia que hay entre los papás, digo, “papá” y sus hijos  que no permite un crecimiento emocional sano en estos, pues esa lejanía ha roto lazos profundos y necesarios de comunicación. Calidez, cariño, cercanía no han formado parte de la condición masculina. Por eso nos encontramos con jóvenes que confían más en un amigo que en su papá. Estos, sin querer seguramente, han inhibido las posibilidades de cercanía y afectividad sana con sus hijos, naciendo una generación sin padre y que pide a gritos: ¡Necesito un padre cariñoso! ¡Necesito un padre que fortalezca el dialogo, la comunicación y le dé a la ternura el lugar de base de la relación humana!

El tacto es indispensable entre papa y su hijo. El Psiquiatra Luis Carlos Restrepo dice: “…las metáforas del tacto se usan de manera privilegiada para hablar de la tonalidad que predomina en el encuentro con el otro: cálido, duro, frío, agradable, áspero, ardiente, son términos originarios de la percepción táctil que circulan con facilidad para expresar modalidades del mundo intramundano” (Restrepo Luis Carlos, El derecho a la ternura. pp 51.1999).

¡Qué revolución! Pues  la caricia, llena de ternura, es “una mano  revestida de paciencia que toca sin herir y suelta para permitir la movilidad de ser con quien entramos en contacto…” (ibid.52) Si es una revolución que puede transformar a la sociedad porque es el acto de mayor nobleza en el cuidado del otro. Cuando das una limosna, ¿tocas a quien se la das? ¡Qué distinto es dar cuando acaricias! En el déspota no hay suavidad, por ende, no hay ternura ni afecto para la respuesta táctil.

Detrás de un déspota, está la guerra, la violencia, la agresividad, el odio. Sus posturas son guerreras y de confrontación. No busca la unión, sino la división. Actúa desde su carencia, desde su fuerza y desde su altivez. Fácilmente viene el desprecio por la vida. Y allí tiene una raíz la carrera armamentista y la promoción del aborto, la eutanasia, entre otras formas de eliminar al otro.

Cuando la ternura como lo señala Teresa “que sea mi apoyo para siempre”, vive en el cristiano la búsqueda del diálogo y la calidez de la relación profunda, aprende que los patrones de fuerza, en los que se cifra la sociedad actual, sólo conducen a la agresividad y al odio. A la exclusión y al rechazo de uno mismo. Y sucede como dice Restrepo: “Somos tiernos cuando abandonamos la arrogancia de una lógica universal y nos sentimos afectados por el contexto, por los otros, por la variedad de especies que nos rodean. Somos tiernos cuando nos abrimos al lenguaje de la sensibilidad, captando en nuestras vísceras el gozo y el dolor del otro. Somos tiernos cuando reconocemos nuestros límites y entendemos que la fuerza nace de compartir con los demás el alimento afectivo” (ibid.pag.89)

No creo que en la vida de Teresa esto fue un simple elemento constitutivo de su personalidad sino una caja de resonancia de todos los valores que aprendió en su familia.  Solo a través de seres que aspiren la ternura, puede desaparecer la violencia y crecerá la cercanía al otro, especialmente en medio de sus necesidades, pues nace una solidaridad única e indefinible. El otro me interesa. Pues se crean vínculos duraderos y firmes.

Teresa pide una Ternura “que ame todo en mí, hasta mi debilidad”. Sí, que maravilla, pues la aceptación del otro con todas sus miserias, viene de la capacidad de aceptarse a sí mismo primero. Muchas veces lo que rechazamos en los demás no es más que una proyección de nuestras propias miserias no aceptadas ni amadas. Muchas veces nos odiamos a nosotros mismos y nace el rechazo, el odio y el rencor hacia otros. Solo podemos amar a otros cuando primero nos hayamos amado a nosotros mismos.

No aceptarnos a nosotros mismos como somos, deja un vacío, deja una desorientación en la vida personal y genera conductas de rechazo y desprecio hacia los demás. La aceptación de nuestros propios límites, implica una actitud de respeto y un trato amable con los otros, pues siempre empujan hacia la vida. Y quien jerarquiza este valor de la vida en su quehacer diario, tratará de respetarla, de honrarla y de promoverla. ¡Esto es una verdadera revolución en medio de una cultura de muerte! Pero, cabe una pregunta: ¿Amo todo en mí? ¿Amo todo en mis hermanos?

En el mundo desparece la ternura y crece la violencia. Quizá hemos de hacer nuestra la plegaria de Teresa “que no me abandone ni de día ni de noche”. Y como dice Restrepo: “La distancia entre la violencia y la ternura, tanto en su matiz táctil como en sus modalidades cognitivas y discursivas, radica en esta disposición de ser tierno para aceptar al diferente, para aprender de él, y respetar su carácter singular sin querer dominarlo desde la lógica homogénea de la guerra” (Restrepo, ob.cit, pag 54)

Queridos hermanos en la Fe, ¿no es esto verdaderamente revolucionario? ¡Cuánto necesitamos reflexionar en esta nueva dimensión que el Papa nos coloca en nuestra Misión evangelizadora!

Leobardo Boff nos dice de San Francisco de Asís que en el Tiempo del Papa Inocencio III “Francisco vivió la antítesis del proyecto imperial de Iglesia. Al evangelio del poder, presentó el poder del evangelio: en el despojamiento total, en la pobreza radical y en la extrema sencillez. No se situó en el marco clerical ni monacal, sino que como laico se orientó por el evangelio vivido al pie de la letra en las periferias de las ciudades, donde están los pobres y los leprosos, y en medio de la naturaleza, viviendo una hermandad cósmica con todos los seres. Desde la periferia habló al centro, pidiendo conversión. Sin hacer una crítica explícita, inició una gran reforma a partir de abajo pero sin romper con Roma. Nos encontramos ante un genio cristiano de seductora humanidad y de fascinante ternura y cuidado que puso al descubierto lo mejor de nuestra humanidad.” (Leonardo Boff, Francisco de Asís: ternura y vigor, Sal Terrae 6, 1995)

Hoy hasta hablamos de una pedagogía de la ternura, muy hermanada con nuestro Proyecto pedagógico de Educar para la Esperanza pues conciben esta pedagogía como : “El propósito de la pedagogía de la ternura, es, sin desconocer las transformaciones del cambio de época, contribuir a que la esperanza  de  un  proceso  de  humanización  permita  seguir  avanzando  en  la búsqueda de una condición humana sellada por la dignidad, y que ello se vaya haciendo realidad desde el más temprano inicio de la vida de cada ser humano.”   (Alejandro  Cussíanovich. Aprender la Condición Humana. Una Pedagogía de la Ternura. 2010)

El reto mayor consiste en que la pedagogía de la ternura no  sólo  contribuya  a  dotar  de  sentido  la  relación  educativa,  el  encuentro  e imprima a la razón comunicativa la densidad que aporta la simpatía, el afecto, la emocionalidad que brota de la admiración, etc. sino que sus intuiciones centrales devengan en sentido común. Mientras no sea así, quedará como  una intuición que no pasará de ser interesante, pero incapaz de informar una  nueva  cultura  política,  de  lograr  que  informe  un  modo  de  vida  con  sentido, con el sentido que da el vivir desde el horizonte de la dignidad de la  condición humana como condición fraguada en el amor. Y sigue diciendo, “La pedagogía de la ternura bien podría llamarse pedagogía de la alegría, del entusiasmo, del re-encantamiento como fruto de una pedagogía crítica. Y es que la pedagogía es por esencia relacional y relacionante, como lo es el lenguaje. Incluso, el lenguaje sólo emerge gracias a otro, a otros que nos lo aprenden. El amor, es una forma de lenguaje que se aprende gracias a otros. O se desaprende a causa de otros, también. Incluso, las relaciones preceden a la emergencia del lenguaje, como del amor. La pedagogía de la ternura está igualmente llamada a jugar un rol importa” (ibíd.)

Pido A Teresita su ayuda en este querer hacer la Revolución de la Ternura, comenzando desde nuestras comunidades y lugares de trabajo. Me gustaría terminar como el Papa francisco. ¡No nos dejemos robar la Ternura! ¿Habrá alguna otra forma de dar el Kerigma sin esta actitud de un pecador arrepentido que anuncia el amor de Dios a otro pecador?

Que Teresa de Ávila nos meta su mano y que la Hermana Esperanza ore a Jesús por nosotros para ser hombres y mujeres más llenos de la ternura del Hijo de Dios encarnado. Ternura encarnada en el vientre de María. Ternura mostrada a la prostituta que le lava los pies, a la adultera que tiene cerca de sus plantas, a Zaqueo el ladrón que quiere devolver lo robado, al ladrón que está junto a la cruz y a María magdalena cuando pronuncia su nombre, “María”, aquella mañana de resurrección.

Quedo de ustedes fiándome de sus oraciones, Bajo el Señorío de Cristo,

Hno. Henry Granados. Ccjes

A la Virgen de los Dolores – Reflexión 15-09-2015

Hijos de tan Gran Madre.

Hoy, día tan especial, día de nuestra Madre celestial/Madre del dolor/Madre del amor.

Les doy mi bendición, pues a bendecir me mandaron,  incluso a los enemigos (Mt 5, 44). Hoy es día de bendición, aun en medio de “tiempos recios”, como decía Teresa hace quinientos años.

Hoy es día de la Señora del Dolor. ¡Señora del dolor! Quizá conozcamos “señora de la casa”,” señora de la cocina”, “señora de la fiesta”, ”señora de la moda”; pero… “Señora del Dolor”… muy extraño.

Nosotros proclamamos que “Jesús es Señor”. Señor de nuestra vida, de la historia, etc. Pero nunca le llamamos nuestro Señor del dolor, que no deja de serlo. Sin embargo, se le dio a nuestra Madre semejante calificativo.

Ser cristianos es decidirse a emprender un viaje hacia nuestro Origen: Dios. Por eso este itinerario nadie lo puede decidir por nosotros, es personal, pero junto a otros. No voy solo en el viaje. ¡Es una peregrinación con otros! “También la Virgen bienaventurada avanzó en esta peregrinación de la fe“ (LG 58). María de los Dolores Así nos la presenta el Concilio Vaticano II. Es una peregrinación. No es un viaje de placer, turístico.

ES SEÑORA DEL DOLOR POR SER PEREGRINA DE FE.

Al peregrino lo acompaña la angustia, la sed, la inseguridad de dónde dormirá y qué comerá. El Turista sabe dónde llegar, y a qué hora tiene su comida; va a dormir a la hora que quiere pues sabe dónde dormirá. Ser Peregrino es entrega total. Es confianza y abandono en Aquel que como a Abrahán lo mandó a “salir”. Peregrino de fe es vivir siempre en salida. Es ser nómada. Es vivir quitando la carpa y colocarla bajo el hombro para continuar el camino esperanzado de que llegará a una tierra, cuyo Nombre es Yahvé. Y cuando llega la noche volver a colocar la manta en el suelo para pasar la noche, esperanzado de que la aurora llegará al día siguiente. Es vivir siempre en marcha sin detenerse, sin mojarse los pies en el Jordán como Moisés, sin pisar la Tierra prometida, solo viéndola de lejos. Moisés murió peregrinando. Así María se enseñorea de la ruta, caminando, sin detenerse en ella y sin volver atrás.

María solo escuchó al ángel: “El Espíritu vendrá sobre ti… y lo que nacerá será llamado hijo del Altísimo… ¡Hágase en mi según tu Palabra!”… La respuesta del PEREGRINO DE FE. Sé que me haces un llamado, no sé a dónde, ni cómo. No sé qué vendrá ni cómo será. Solo tengo la seguridad de que tu presencia me acompaña. Tu espíritu no me deja. Alguien va conmigo por el camino, una presencia que no veo pero que me da la convicción de su cercanía, de su fuerza, de su amor y me llena de esperanza. Por eso continúo la marcha.

Algo me dice: “avanza, continua, no mires atrás. Y cuando doy un paso adelante, me enseñoreo de toda duda, de toda angustia, de todo dolor. Así me vuelvo señor del Dolor. Así la Madre se volvió Señora Del Dolor. Caminando hacia la fuente de Origen de su sed. Pues si hay sed, hay una fuente que mana agua hasta la vida eterna. Si surge el hambre, es que hay un pan que tiene vida eterna, si hay necesidad de amor, es que hay un Amor inmenso que lo colma todo, si viene la oscuridad, es que hay una fuente de luz que vence las tinieblas. Si el dolor me llaga en la noche, por la mañana me llega el gozo. Y eso sólo lo sabe el PEREGRINO LLENO DE FE.

María es nuestra SEÑORA DEL DOLOR, porque este, no pudo triunfar sobre ella, como enemigo, sino que se convirtió en fuego que abraza la leña para que arda con mayor fuerza. El dolor no la tumba, la coloca en brazos confiables donde descansar. El sufrimiento no la desanima, la abandona en el pecho de quien palpita de ternura infinita. ¡Virgen del dolor! ¡Señora del dolor! ¡PEREGRINA DE LA FE!

Cuando María es desterrada de su Tierra amada a Egipto, vive la experiencia interior del destierro interior; pues el peregrino es un desterrado. Echado de la Patria en búsqueda de la Patria. Ansiosos de llegar a su tierra. Anhelante del Camino de retorno. Quien cree que llegó, solo está sentado en la Puerta Hermosa, esperando una limosna. Quien cree que llegó, no tiene más que 38 años cerca de una piscina postrado, esperando que otro le mueva e introduzca en el agua. Quien cree que llegó, no ha hecho más que gastar lo que tenía, buscando salud donde no había; pero sigue sangrando por la herida.

María es SEÑORA DEL DOLOR, porque errante, encuentra y lleva consigo el Agua de Vida. Sabe que Él va con ella, no importa si es en medio del paganismo, del secularismo, del materialismo. Él le acompaña. Los miedos salen derrotados, los dioses extranjeros no la tocan. Solo espera el día del retorno; por ahora ha de continuar el camino. Al fin y al cabo, los padres de su pueblo vivieron en Éxodo. Ella es hija de Israel, debe experimentarlo. Pero sabe que cuando Faraón esté cerca, el mar volverá a abrirse como cuando Moisés lo dividió. Un peregrino se vuelve experto en éxodo y desierto. Pero tiene la confianza de que saldrá agua de la roca, habrá maná cada mañana. La tierra prometida, que es Dios mismo, llama y hay que responder.

El Peregrino va cantando siempre por el Camino la misma canción. “Habéis visto al que ama mi alma… lo busco y no lo encuentro…” (Ct 3,1-2). De repente cambia el estribillo: “lo abracé y no lo dejé”; pero en el fondo se equivoca, pues dentro hay una fuerza que le dice: “no me sujetes, no he subido al Padre” (Jn 20,17) y vuelve la misma orden: “ve y dile a mis hermanos.” (ibid.). Nuevamente la misión de ir, de salir, de emprender el camino.

Todo esto sucede en la Vida de la Madre y con razón es llamada Madre de los Dolores. Por eso no solo “una espada traspasa su alma” (Lc 2,34-35) sino que la tradición colocó siete espadas. Pareciera que una era muy débil para aquella fuerte mujer. Siete eran preferible. Siete lleva consigo y se convierte en Señora de esas siete espadas. De esos siete dolores.

Pero ¿Cómo vemos nuestro Peregrinar Personal y Comunitario?

Estamos en salida, siempre caminando, sino, los miedos, frustraciones, pecados, soberbias, presunciones nos mantienen ciegos a la vera del camino, dormimos en la piscina de Siloé, la añoranza de un “si hubieras estado aquí”, que nos deprime y entristece el alma nos lleva al cuarto del “lloratorio”, etc. ¡Se mata el servicio a los otros y la Evangelización se vuelve un peso!

María vence el dolor y sus consecuencias haciéndose peregrina de la fe. Sólo así no seremos vencidos por todo lo que trae consigo la palabra dolor. “Cristo se encamina hacia su propio sufrimiento, consciente de su fuerza salvífica; va obediente hacia el Padre, pero ante todo está unido al Padre en el amor con el cual Él ha amado el mundo y al hombre en el mundo. Por esto San Pablo escribirá de Cristo: «Me amó y se entregó por mí». (SD 16) ¡Así fue María!

María, sigue diciendo el Concilio “…y mantuvo fielmente su comunión con el Hijo hasta la cruz, ante la cual resistió en pie (Jn 19,25), no sin cierto designio divino, sufriendo profundamente con su unigénito y asociándose a su sacrificio con ánimo maternal, consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella había engendrado” (LG 58).

También ella sabe que Él la amó tanto y se entregó por ella, que la hizo especial entre todas las mujeres. María se enseñorea del dolor porque sigue hasta la Cruz, como peregrina de fe, así lo afirma la Salvifici Doloris: “El sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la pasión de Cristo. Y a la vez ésta ha entrado en una dimensión completamente nueva y en un orden nuevo: ha sido unida al amor, a aquel amor del que Cristo hablaba a Nicodemo, a aquel amor que crea el bien, sacándolo incluso del mal, sacándolo por medio del sufrimiento, así como el bien supremo de la redención del mundo ha sido sacado de la cruz de Cristo, y de ella toma constantemente su arranque. La cruz de Cristo se ha convertido en una fuente de la que brotan ríos de agua viva. (52) En ella debemos plantearnos también el interrogante sobre el sentido del sufrimiento, y leer hasta el final la respuesta a tal interrogante.” (SD 17)

María vence por el amor y saca de la Cruz de Cristo la fuente de ese amor. Por eso ella permanece “Junto a la Cruz de Cristo” (Jn 19,25-27) y es de ella de donde toma “su arranque” de Peregrina de la fe. La Cruz, es la fuente del Agua viva, cómo separarse de ella. En la Cruz encuentra el sentido de todo su Dolor y es Verdaderamente llamada Señora del dolor. Allí, junto a la Cruz, recibe una Nueva misión que la lleva a seguir siendo Peregrina: SER MADRE DE TODOS. Y quien la acoge en su casa entiende el dolor y comprende la fuerza del amor, porque en ella encuentra la escuela que le titula para vivir como peregrinos que caminan hacia la Casa del Padre.

María, Señora del dolor, es el rostro femenino de Aquel que “No tenía belleza ni esplendor, su aspecto no tenía nada atrayente; los hombres lo despreciaban y lo rechazaban. Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento. Como a alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta… Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades… Fue maltratado, pero se sometió humildemente, y ni siquiera abrió la boca; lo llevaron como cordero al matadero, y él se quedó callado, sin abrir la boca, como una oveja cuando la trasquilan. Se lo llevaron injustamente, y no hubo quien lo defendiera; nadie se preocupó de su destino. Lo arrancaron de esta tierra, le dieron muerte por los pecados de mi pueblo. Lo enterraron al lado de hombres malvados, lo sepultaron con gente perversa, aunque nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso oprimirlo con el sufrimiento. Y puesto que él se entregó en sacrificio por el pecado, tendrá larga vida…” (Is 53,1-10)

“Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo.” (SD 20). María es ese “TODO HOMBRE”; allí en la Cruz, ella se hizo totalmente partícipe de ese sufrimiento. Por eso es Señora de los dolores. De todos los dolores, los de su Hijo y los de los hombres.

Creo que allí en la Cruz, María vuelve a descubrir en aquella Nueva misión, hasta dónde llegaba su fiar primero en el camino cuando Gabriel le habló. Ahora Junto a la Cruz, para continuar su peregrinaje, “Si un hombre se hace partícipe de los sufrimientos de Cristo, esto acontece porque Cristo ha abierto su sufrimiento al hombre porque Él mismo en su sufrimiento redentor se ha hecho en cierto sentido partícipe de todos los sufrimientos humanos. El hombre, al descubrir por la fe el sufrimiento redentor de Cristo, descubre al mismo tiempo en él sus propios sufrimientos, los revive mediante la fe, enriquecidos con un nuevo contenido y con un nuevo significado.”(SD 20). Ese “hombre” es María de los Dolores. ¿Quién puede hacerlo más perfecto que ella?

Queridos Hnos. queridas Hermanas: Hoy María quiere hombres y mujeres con esta actitud de fe. Peregrinos, caminantes, hombres en salida, que caminen solo confiando en él. Solo así vencemos los miedos, las ataduras, los apegos, etc. Y muchos querrán seguir a Jesús junto a nosotros porque habrán encontrado otras escuelas para aprender a hallar el significado de su existencia, nuestras vidas se vuelven lecciones auténticas de hombres y mujeres libres, como María, la Señora del Dolor y del Amor.

¡AMAR HASTA EL DOLOR!

Bajo el Señorío de Cristo,

Hno. Dr. Henry J Granados Z Ph.D

¡Qué Mujer! ¡Qué Consagrada!

Hoy, sí, la Congregación del Ángel de la Guarda, entrega a otras de sus hijas a los brazos del Cristo de la Gloria. ¡A Él la alabanza y el Honor!

¡¡¡QUÉ MUJER!!! Así la recuerdo en los inicios de mi adolescencia mientras se construía el Colegio Fe y Alegría de la Murallita en mi hermosa tierra natal. Hábito blanco, sombrero encima del velo, botas de trabajo y un azadón para limpiar cualquier monte o basura que impidiera la Obra. Allí, bajo el caliente sol y bajo las muchas lluvias que el cielo derrama sobre mi terruño. Allí esta, la Hna. Castillo, fuerte, erguida, trabajadora, con voz siempre de mando, con mano lista para la corrección de los que chiquillos, que no entendíamos mucho de disciplina. Allí esta, Castillo, hoy Amparo, con el libro de cantos para animarnos en la liturgia o en la parranda aguinaldos que florecía en nuestros labios bajo su dirección y la de Apolinar Cantor, primero el padre y luego el hijo. Allí está, feliz de oír a sus pequeños, de escuchar los elogios y premios obtenidos por el tesón suyo, del director y el nuestro.

Con ella aprendí mis primeras canciones a la patria amada, con ella me hice amigo del Aguinaldo, de la Parranda, de los Villancicos. Ella fue mi cantora y la que al escucharme cantar, me acercó para que el don creciera y hoy le cantara a Mi Rey y Señor. ¡Cómo agradecerte Hermana mía tu discernimiento para conmigo! ¡La Música es el lenguaje de Dios en el alma de quien canta! Tú me enseñaste a usar ese lenguaje. Y en tiempos cuando una guitarra no sonaba por los templos de mi país, mis primeros acordes de guitarra contigo al lado, abrieron surcos de liturgia viva, y llena de pueblo, llena de espíritu juvenil: “Jesucristo”, “Yo creo en Dios”, “Pon tu mano”, “Hacia ti Morada Santa”, “Que alegría cuando me dijeron”, son títulos que rodeaban el inicio de la Renovación Litúrgica en el mundo, por lo menos en el de nuestra incipiente Parroquia de San Ignacio de Loyola de Maturín.

Mi querida Hermana, aún en tus regaños hacia mí, había una música que sonaba fuerte para que entendiera que la vida es también responsabilidad, seriedad y armonía con los otros.

Mi querida Hermana, son 40 los años que llevo como educador. ¡Y tú me ayudaste a dar esos primeros pasos en la Vocación que definiría mi servicio a esta humanidad! ¡No sé si lo he hecho bien! Pero lo que sí sé es que tú forjaste mi vida para la Educación, a pesar de lo que te costó pasar de dirigir tantos años a un aula que te esperaba cada mañana. ¡Y lo hiciste con humildad! De esa humildad fue que bebí para abrirme camino en la Educación. ¡CÓMO NO AGRADECER!

¡QUÉ MUJER…! ¡Siempre activa, choferesa única, animadora siempre!

Hoy llega al cielo UNA CONSAGRADA en este Año de la Vida Consagrada, para cantar, con Benilde, con Ángela, María de los Ángeles, con Marina, con la Hna. San José, y con otras tantas que te precedieron, ¡que valía la pena DEJAR TODO POR CRISTO! Yo sé que fuiste feliz, estoy seguro de que si volvieras a nacer serias de Cristo y del Ángel. ¡QUE CONSAGRADA! Lo dio todo, hasta el último momento que pudiste allí en Playa Grande. ¡Cómo no sentirse orgulloso de haberte conocido y de haberte tenido a mi lado por años! DEFINITIVAMENTE me acompaña EL ÁNGEL.

Es hora de ver todas tus virtudes, otras cosas serían fruto de nuestro egoísmo. El amor es lo que quisiste siempre dar cuando abandonaste la Patria. Y Eso es lo que dejas en mi vida. Eso quiero recordar y agradecer.

Abrázame a Benilde. Dile que la amo, como siempre lo supiste. ¡Que me hace falta en la tierra! pero que la siento cercana a mí desde el cielo y que sigue siendo mi Ángel. Dile que no se canse de escuchar mis suplicas y llevarlas a Jesús como siempre llevaba el pan en su bolso para saciar mi hambre de niño pobre.

Abrázame a Ángela, a Marina, a María de los Ángeles… pide por tu Congregación. Es un momento decisivo y especial para ella. Pide por Petra, por cada Provincial, por cada hermana. No dejes de ser activa en el cielo. Reclámale a Jesús las vocaciones que la mies de tu Congregación necesita. ¡Y si te queda un poquito de tiempo, pide por las de “Jesús es Señor”!

Mi Querida Amparo, cada diciembre recordaré tu rostro que canta Villancicos, aguinaldos y parrandas al que Vive para siempre allá en el cielo. De seguro los Ángeles te pedirán que les enseñes, pues querrán alabar contigo al Niño Lindo, al que adoraste en esta Tierra Venezolana.

Oramos para que tu abrazo con Jesús nos contagie a todos, especialmente a la Nueva Generación de hermanas del Ángel. Que tu fidelidad sea faro para cada una y que tu alegría la fuente de imitación en medio de los momentos difíciles. Pasa este Año de la vida Consagrada, feliz al lado de Jesús, pero no nos olvides.

Sigues viva con nosotros… te amamos, mujer, consagrada cabal.

Tu Hno…

Bajo sus alas y Bajo el Señorío de Cristo,

Hno. Henry J Granados Z ccjes

Feliz Cumpleaños Papa Francisco!

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 ¡Pienso en el Santo Padre Francisco! Son 78 años de vida en Cristo,por Cristo y en Él.! Con cuánto amor lo preservó el Espíritu Santo para ejercer el ministerio Petrino con tanta audacia, fidelidad, creatividad y claridad del momento histórico que nos toca vivir! Nuestra Obediencia a Él, debe ser con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas. La Evangelii Gaudium es su maduro pensamiento de Cristo, de la Iglesia y de su Misión en este mundo. Estoy seguro de que quien sigue sus enseñanzas, camina por la senda del Espíritu Santo. Hoy día de su cumpleaños, nuestro mejor regalo es pedir al Espíritu Santo su UNCIÓN por nuestro Papa. Si no tiene la Unción del Espíritu se convierte su vida en una mera función. Sin la Unción del Espíritu sus palabras son huecas y su testiomnio no ejerce efecto.Recemos HOY el Ven, Espíritu Creador sobre nuestro Santo Padre el Papa. ¡Es nuestro mejor regalo! Santo Padre, te amamos, no te desanimes por nada ni por nadie. Escucha al Espíritu antes que a los hombres.Cuenta con todos tus hijos que damos la vida por esta Iglesia que tu esperas ver RENOVADA EN EL ESPÏRITU Y EN SALIDA. Que nuestra Madre Dolorosa te mantega firme ante la Cruz. Tus hijos de Jesús es Señor, renovamos nuestra Obediencia a ti. !Tú eres Pedro! !Te amamos! !FELIZ CUMPLEAÑOS!
Oremos…
De ustedes Bajo el Señorío
Hno. Henry Granados ccjesVen Espíritu creador;

visita las almas de tus fieles.
Llena de la divina gracia los corazones (EL CORAZON DEL PAPA FRANCISCO)
que Tú mismo has creado.

Tú eres nuestro consuelo,
don de Dios altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú el dedo de la mano de Dios,
Tú el prometido del Padre,
pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.(LOS LABIOS DEL PAPA FRANCISCO)

Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones (EN EL CORAZÓN DEL PAPA FRANCISCO)
y con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra frágil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,(LOS ENEMIGOS DEL PAPA,QUE SON MUCHOS)
danos pronto tu paz,
siendo Tú mismo nuestro guía
evitaremos todo lo que es nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre
y también al Hijo y que en Ti,
que eres el Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre
y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos.

Amén.

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¡Abrazo Infinito! con el Padre Dios de la Hna Benilde

Ya era la hora! Ya llegó el momento! Siempre esperó el abrazo de su Amado,al que le dio su corazón,por quien entregó su vida.La Vida que EL mismo le había regalado hacía  93 años.
HOY ,mi MADRE ESPIRITUAL, la mujer que me dio tanto de Jesús,que toleró mis adolescentadas… que me alimentó cuando sabía del hambre que tenía… que amó a mi familia.
HOY, fue a darle el ABRAZO ETERNO al Dios humanado por el cual amó a los pobres, del cual yo fui el primero… la que me enseñó a tocar la puerta para llevar la Buena Noticia, la que me brindó la oportunidad de encontrarme con mi Cristo,Señor y Salvador…
HOY se abrazó con su Señor la que me hizo encontrarlo en la Eucaristía y la que fue mi ejemplo para encontrar mi camino en la Iglesia: mi Vida Consagrada Laica,la cual siempre apoyó con su oración y con los pocos recursos materiales que tenía,pero que muchas veces puso en mis manos.
Madre mía, aunque mi corazón está triste porque supe que ya no te vería en esta tierra y no te veré.Mi corazón está feliz de que abraces a Aquel a quien le diste tantas horas en el Sagrario, por quien dejaste tu patria, tu Familia, por quien supiste sufrir el caos de nuestras relaciones humanas…
Estoy feliz de que abraces a Aquel por quien dejaste este país para volverá la hermosura de país que Dios te regaló,aunque sabía que dejabas tu corazón en medio de la gente a la que serviste con anhelo,con corazón de madre, de Hermana, de Ángel.
Tú, Madre mía, fuiste mi Ángel en tantas oportunidades;sin tus alas protectoras quizá yo no fuera lo que hoy soy por Gracia de Dios, y por tu ayuda.
Surgen lagrimas en mis ojos pero solo porque no puedo despedirte, porque la distancia se interpone,pero ya siento tu abrazo, desde el Único Cuerpo de Cristo.
Sé que seguirás siendo mi Madre espiritual, ahora sé que no habrá distancia entre los dos. Estoy seguro de que siempre recordaré tu vida, tus palabras, tus peleas, tus reclamos, tu cariño, tu amor por Jesús, el amor por tu Congregación, tu amor al necesitado. Sé por la fe, que seguirás siendo mi Ángel de la Guarda.Ahora sé que cerquita de tu Amado Señor,pedirás por mi,por tus hijos espirituales de la Comunidad Jesus es Señor, por tu Congregación, por Venezuela, tu país extrañado.
Queridas Hermanas del Ángel de la Guarda, permítanme decir esto de aquella que fue su Compañera de camino, que juntó sus brazos a los de ustedes, que abrió sus labios al unísono con ustedes para llamar a Dios, Padre, y a los hombres, hermanos.
Permítanme decirles que vivieron con una santa,humana, débil, pero llena de Jesús que le adoró y dio su vida por la Congregación y por los hombres. Una mujer virtuosa. Con un sentido radical de obediencia, con una castidad a prueba y con una pobreza auténtica. Vivieron con una Consagrada a carta cabal.
Guardemos su recuerdo para las que vienen detrás… no la matemos nosotros, olvidándola, recordando cualquier defecto. No se nos está permitido. Recordemos a las más jóvenes, las grandes virtudes que adornaron a aquella que Hoy abraza Cristo, al mismo que cada una debe desear abrazar cuando llegue la hora.
Querida Benilde, no te dejaré descansar, desde ya tienes trabajo: robarle a Jesús las vocaciones para tu Congregación. Pedirle hermanos para “Jesús es Señor”. Rogar para que yo sea santo como siempre le pedías.
Si pudiera abrazarte y darte el último beso en la Frente, te lo daría con una sonrisa que se extienda hasta los cielos y con ella llegues al Abrazo eterno.
Mi Madre querida, bendíceme desde los Brazos de Jesús. Peléame  desde allá cuando me veas equivocarme. Y espérame, que quizá mañana podamos encontrarnos juntos en los brazos de Aquel a quien tu vida le dio la gloria, el honor y el poder.
Nos vemos Benilde, nos vemos… lo que Dios unió no lo separa el hombre. Tú viniste a esta patria para que yo conociera el Camino a Seguir: JESÚS. Mil Gracias, mi Ángel… ahora levanta tus brazos y grita fuerte: !GLORIA A DIOS! también yo lo escucharé.
Tus Hnos e hijos de Jesús es Señor, Cofundadora nuestra, te llevamos en nuestra historia y ahora más, cuando vivimos en el mismo nido donde viviste tus últimos años en este país. Esperamos conservar tus recuerdos y tus luchas. Allí escucharé tu voz y sentiré tus pisadas y sabré que lograremos asumir los compromisos adquiridos con la Congregación. Ayúdanos!
Te amo… Madre Mía… espérame para abrazar Juntos el Amor. Bendice a tus Hermanas…
Gracias queridas hermanas del Ángel de la Guarda, gracias María Jesús por amarla en estos últimos años de su vida. Cuan delicada has sido con ella! Cuánta paciencia mostraste! Cuanto te amó! Cuánto te respetó!
Mil gracias! Espero verte algún día!
Querida Petra, hoy tienes una hermana mas en el cielo, gózate de lo que el Señor te permite vivir y te regala en Benilde desde el cielo. No temas hacerla otro Ángel en tu camino.
Les ama, y está con ustedes,

Bajo sus alas y Bajo el Señorío de Cristo,
Hno. Henry J Granados Z ccjes

Carta para el día de Nuestra patrona, Santa Teresa del Niño Jesús.

Calabozo, 1 de Octubre de 2014

Queridos hijos. Queridas hijas.

Felicitaciones en el día hermosos de nuestra Patrona Teresa del Niño Jesús.

“…Solo sufro el instante presente. El pensamiento del pasado y el futuro me hace caer en el desaliento y en la desesperación…” (Últimas conversaciones…19.8.10)

Les bendigo en Cristo Jesús durante este día maravilloso. Meditando en las Obras Completas de Teresa, pedía por una pequeña reflexión para nosotros. El pensamiento de inicio vino a mi encuentro.

Es una enseñanza para valorar el momento presente y desengancharnos del pasado y del futuro, como “instantes” que nos perturban y quitan la paz para el servicio de Dios y de los Hermanos.

Del sufrimiento, no digamos, siempre nos acompañará. Nuestra débil condición, nuestras limitaciones humanas y pecados, son causa de muchos dolores y sufrimientos en nuestros corazones. ¡No los podemos apartar de nosotros, la mayoría de las veces! Por eso, “amamos hasta el dolor”.

Pero si podemos aprender a no adelantar los dolores con prejuicios, juicios, preocupaciones, innecesarias. Nos ahorraríamos energías, si esperamos siempre lo negativo de la vida, de las circunstancias, de las personas que nos rodean, de los hermanos. ¡Adelantar el sufrimiento que “vendrá”, según nosotros, es creer que el propósito de Dios es que vivamos sumidos en el dolor y el desespero! ¡Y esto no es verdad! ¡Es más, muchas veces no sucede así como esperábamos!

Solo Dios tiene mi futuro en  sus manos y convencido estoy de que “11 Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.”(Jer 29,11) ¿Por qué no creerle a Dios? ¡Quizá vengan dolores y sufrimientos crueles; pero el futuro que Él tiene preparado para mi es diferente, pues “todo lo usa para mi bien”(Rom 8,28) ¡Nuestro futuro está lleno de esperanza!

Todas esas energías malgastadas haciendo de adivinos, las podemos usar sirviendo a los hermanos y anunciando el Evangelio. No somos brujos ni hechiceros, somos hijos del Padre y en sus manos nuestras vidas están cuidadas. Pues si “las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! 27 En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?

28  ¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. 29 Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. 30 Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! 31 Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” 32 Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. 33 Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. 34 No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.” (Mt 6,26-34) ¡No nos preocupemos por el mañana en medio de los dolores, incomprensiones, persecuciones, críticas! ¡Dios es mi mañana!

Ahora bien, tampoco sirve que yo ande por la vida con “un escaparate sobre el hombro” de los dolores, sufrimientos, heridas, daños, rechazos, etc., que me han hecho los demás en el camino de mi existencia. ¡Es un peso demasiado pesado, No podré caminar, No podré levantar mi cabeza, No podré sonreír, No podré vivir! ¡Y Dios me llamó a ser feliz! “¡Esa es la vida llena del Espíritu! Que brota del corazón de Cristo Resucitado” (EG 2)

Por la vida debo ir “ligero de equipaje”. Y la única manera que ir así es permitiéndole a mis pies moverse ligeros: solo Dios es “quien me da pies ligeros, como de ciervo, quien me hace estar firme en las alturas” (Sal 18,33) ¡Las alturas son mi meta! Allí llego con pie de ciervo. Y “Porque el Señor me da fuerzas; da a mis piernas la ligereza del ciervo y me lleva a alturas donde estaré a salvo” (Hbc. 3,19)

¡A perdonar hermanos! ¡A olvidar el daño que nos han hecho y nos harán! ¡A no hacer caso a las críticas, abandonos, rechazos! A ser como Teresa: ¡Vivir el presente! ¡Y Dios es mi presente! ¡Él anda conmigo, “en Él me muevo soy y existo” (Hech 17,28)! ¡Dios es mi presente! Alabémoslo, adorémoslo y dejemos el día de hoy ser; ser en sus manos, en su propósito para nosotros. Vivimos hoy, no importa si morimos mañana.

Alabémoslo, alegrémonos, sonriamos “Le alabaré aunque no florezcan las higueras ni den fruto los viñedos y los olivares; aunque los campos no den su cosecha; aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reses en los establos.19 Porque el Señor me da fuerzas; da a mis piernas la ligereza del ciervo y me lleva a alturas donde estaré a salvo.”(Hbc 3, 17-19)

Que Teresa nos enseñe el Valor de VIVIR HOY, DE CAMINAR LIGEROS DE EQUIPAJE Y DE VIVIR LLENOS DE ESPERANZA.

Felicitándolos, quedo de Ustedes, Bajo el Señorío de Cristo,

Hno. Henry Granados ccjes

Coordinador General de la Comunidad Cristiana “Jesús es Señor”

Sta Teresa del Niño Jesús